AÑOS LUZ
Por Virginia Ceratto
(especial para @funcinemamdq)
Rita es una interesante mirada hacia la educación danesa, que es mejor, pero que igual dista de ser perfecta, al menos en una escuela pública, y donde al menos las singularidades de los docentes y los alumnos se respetan, con más o menos suerte.
Un enfoque que se permite presentar a una docente de cuarenta y tantos, divorciada, con tres hijos comunes (uno gay, otro casado prematuramente y otra disléxica y con rumbo incierto), y que además es sexualmente activa, no sin cierta mirada de reojo, pero sin condena.
Como sabemos los que hemos ejercido la docencia, y lo hacemos, hay padres prudentes, objetivos y piolas y los hay insufribles y bastante idiotas. Y eso se ve aquí. Como se ven docentes encorsetados en los horarios que marca el sindicato y sin demasiado compromiso. Y están los que se replantean. Y los que dudan, o se arrepienten.
Rita es de esas. Impulsiva, con sus propias reglas y no obstante, puede detenerse, no mucho, y repensar.
Temas como el bullying, el embarazo precoz, la capacidad de respuesta de una escuela pública para un alumno con síndrome Asperger, el consumo de drogas, la homosexualidad en los adolescentes y la consecuente aceptación o negación de sus familias, el miedo de los adultos a comprometerse en nuevas relaciones, la estupidez radical de ciertos programas supuestamente motivadores, el maltrato a los docentes tibios o tímidos por parte de los alumnos… todo está aquí.
Sin ser genial como Merlí (del que ya contaré mi punto de vista), Rita, el personaje, tiene su genialidad en su absoluta naturalidad y obviamente en su conocimiento. Suma las dos condiciones que todo docente debe o debería tener: expertise y mirada amorosa, no imbécil, amorosa. Algo de lo que muchos carecen.
¿Se equivoca? Sí. Su vida es un ejemplo de virtudes puestas en lo cotidiano. No. Se salta las reglas. Sí. Incluso algunas legales, como llamar o no a servicios sociales para notificar la situación de un alumno, si es que el remedio puede ser peor que la enfermedad. Claro, difícil comparar, porque acá no tenemos buen sistema de servicios sociales.
Debería ser obligatoria para los docentes de básica y secundaria. Podrían imitar un par de cosas. Y de paso, bueno -bueno está a años luz-, liberar represiones en sus vidas privadas. Que amargado el profe, el alumno lo siente.
He dicho.
