Hablemos de las películas
Por Matías Gelpi
Iba a decir que uno tiene sentimientos encontrados con el Festival de Cine, pero lo cierto es que estaría faltando a la verdad: la mayoría de esos sentimientos son en contra. Aun así, no se puede negar el atractivo de que haya una cantidad inabarcable de funciones diarias durante unos cuantos días de películas, que en muchos casos uno no volverá a ver ni saber de su existencia. Este año me crucé con dos grandes documentales relacionados al nazismo y el Holocausto: uno de 1965, El fascismo al desnudo, de Mikhail Romm, una obra maestra de la voz en off en el cual pude descubrir, no sin cinismo, la cotidianeidad del régimen de Hitler. Y por otro lado Watchers of the sky (2014), de Edet Belzberg, la vida y legado de Raphael Lemkin contada a través de los genocidios modernos, una película que Herzog hubiera filmado si se hubiese avivado. ¿Hubiera podido ver estas películas en otro contexto? Con Internet todo es posible, pero no puedo dejar de alegrarme de haber podido ver dos grandes películas en una semana, ya que es mejor que el promedio del resto de las semanas. Lo mejor que se puede decir sobre un festival de cine es hablando sobre las películas que se proyectaron en él. En mi caso, la experiencia fue buena en ese sentido. Luego nuestras quejas y los fundamentos siguen siendo los mismos. Mejor va a ser el #30MDQFEST, todo naranja, con Scioli de candidato y Aldrey rosqueando.
El vaso medio lleno
Por Rosana López
Todo concluye al fin decía el tema y el Festival se vuelve la llave del comienzo de temporada para esta ciudad costera. Triste presencia de un sinfín de porteños jóvenes y viejitos que reafirman que no jugamos de local para sentirnos extraños en el pueblo. Sin embargo, la pequeña pero destacada presencia de los marplatenses muestra a una parte de la sociedad cinéfila fiel o ávida por dejarse sorprender en las salas de cine. El acercamiento tímido es el más elogiable. Este año estuve sentada en la vereda de enfrente. Por elegir un medio distinto al que represento hace dos años y abandonar el primer amor mediático, la suerte y el director de esa institución no han decidido que sea digna de una acreditación de prensa. Me tiraron como un trapo desechable, prefirieron estrellas que hacen asco e ignoran a la bella cuestión cinematográfica. Pero amigos, esto me alentó aún más. Invertí en esta propuesta festivalera para desapegarme del beneficio y la fácil acusación que hace 6 años me tenía señalando gratuitamente con la chapa de un periodismo plastificado que colgaba de mi cuello. Un servicio por el que invertí y disfrute doblemente: el obligarte -que no tenía el acceso fácil- y sin dinero te hace ver las cosas de una forma distinta. Tenemos un Festival que pese a sus imperfecciones quiere quedarse en esta ciudad de mucha gente egoísta. Tenemos un Festival Clase A del que nos tenemos que sentir orgullosos y preservarlo ya que es el único populismo cultural y ciertamente accesible de buena calidad que sucede durante todo el año. El único porque luego tenemos la mediocridad de recitales gratuitos, los mediáticos cholulos de turno que nos recuerdan en temporada de verano y las apuestas locales donde son muy pocas las destacadas. No sé si vamos a tener la gala que antaño los festivales de cine marplatense tenían, tampoco pretendamos esa pompa de Cannes o Berlín. Defendamos lo que se hace acá -aunque con una producción porteña- viendo el vaso medio lleno, que para amarguras está llena la vida. Aprovechemos para promocionar esta veta con los empujes de otros festivales como el MARFICI desde noviembre o Funcinema, aunque sea con su mención a «es público extranjero». Tiremos los contactos, establezcamos el buen uso de las redes sociales, hagamos eco que algo positivo va a volver. Propongamos oficialmente al INCAA la obligación de una sección de films y cortos exclusivos de directores locales y ciudades aledañas. Y si quieren que sea acusadora lo único para objetar es el error de género en la programación de sus secciones. Un pequeño gran detalle que es subjetivo, que los cinéfilos dan cuenta inmediatamente pero no les ensucia con lagaña al ojo. Simplemente quien no guste del evento cultural más importante de Mar del Plata que vaya a llorar al campito. Tal vez por eso soy una soñadora.
-TOP 5 de films (aunque es injusto porque descarto otras propuestas excelentes y por cuestiones de tiempo no vi de lleno toda la programación): 5) It follows; 4) Jauja; 3) Alive; 2) Come to my voice; 1) Haemoo.
¿Futuro?
Por Gabriel Piquet
Llega la hora de lo que habitualmente se conoce como balance. Me pongo a pensar si me gustó el festival, tengo que decir que siempre me agrada, porque mas allá de que hay cosas que no comparto con la organización, me ganan las películas y el poder encontrarme con amigos para hablar del tema que más me gusta, el cine. Este año no me sorprendió nada de lo nuevo, es verdad que son muchos años viendo películas, empiezo a conocer el mecanismo de muchos realizadores y ya no hay el mismo efecto sorpresa que me causaban algunas cosas cuando las veía en las primeras ediciones (tomando como año de partida 1996, ya que en 1954 no había nacido). Está pasando desde hace varias ediciones que la cantidad de películas que se exhiben hace que se pierdan en el total, ya que en algunos casos sólo se tiene una proyección. Algunas retrospectivas/secciones son solamente acumulativas, no tienen mucho valor para rescatarlas. Lo de FANCINEMA sigue siendo un misterio, cubre más que ningún otro medio (de la ciudad seguro, no sé a nivel nacional), pero da la sensación de que se lo ningunea. Ojalá me equivoque. A partir de ahora entramos en un año político, eso para un Festival no tendría que ser un problema, el de Mar del Plata no tiene ayudas privadas fuertes, más allá de empresas relacionadas con el mundo del cine que muchas veces aportan otro tipo de soportes, no específicamente dinero. Si bien el INCAA es un ente autárquico, no siempre se respeta lo que la gestión anterior realizó. Esto hace que esté directamente relacionado con el resultado electoral del año que viene, generando la habitual incertidumbre con respecto a su continuidad. No creo que el Festival deje de hacerse, se lo viene diciendo desde hace varios años, pero hay que ver que con qué presupuesto contará. Lo importante es que estén las películas, que al fin y al cabo es lo que más interesa.
