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La química de la vida

better posterTítulo original: Better Living Through Chemistry
Origen: EE.UU.
Dirección: Geoff Moore, David Posamentier
Guión: Geoff Moore, David Posamentier
Intérpretes: Sam Rockwell, Olivia Wilde, Michelle Monaghan, Jane Fonda, Ray Liotta, Norbert Leo Butz, Ben Schwartz, Ken Howard, Jenn Harris, Harrison Holzer, Peter Jacobson
Fotografía: Tim Suhrstedt
Montaje: Jonathan Alberts
Música: Andrew Feltenstein, John Nau
Duración: 91 minutos
Año: 2014
Compañía editora: AVH


5 puntos


Belleza americana 2: ¡la venganza del conformismo!

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

better unoAy, qué gratos recuerdos que trae Belleza americana, la película con la que Sam Mendes nos enseñó la verdadera clave para la felicidad: hacernos un poquito los rebeldes fumando marihuana y ansiando tener sexo con la sexy teen de turno, para luego conformarse con lo poco que nos había dado la existencia burguesa establecida por el american way of life, mientras depositábamos la culpa en la histeria de las minas. Quince años después y ya bien entrados en el Siglo XXI, hay cierto cine independiente norteamericano que por ahí ya no es tan misógino, pero sigue igual de preocupado por dar las respuestas más fáciles posibles frente al inconformismo de los integrantes de la clase media. Ahí tenemos a La química de la vida, que arranca como para comerse crudo al sistema de convenciones sociales, para después reforzarlo.

No deja de ser llamativo que es más interesante la historia del proyecto que era La química de la vida que el film que terminó siendo. En el 2010, el guión de David Posamentier y Geoff Moore entró en el top ten de los guiones más interesantes que no habían llegado a entrar en producción, integrando una lista también compuesta, entre otros, por Al filo del mañana, Protegiendo al enemigo, Lazos perversos, El precio de la codicia, Escándalo americano, Argo y Fuerza antigángster. Cuando se le dio luz verde, la cinta iba a ser protagonizada inicialmente por Jeremy Renner y Jennifer Garner, pero luego terminaron siendo reemplazados por Sam Rockwell y Olivia Wilde. A pesar de toda la prensa que la rodeó previamente, Universal Pictures la terminó estrenando de forma muy silenciosa, pasando totalmente inadvertida. Se podría pensar que se alteró el guión, aunque suena difícil, teniendo en cuenta que Posamentier y Moore terminaron también a cargo de la dirección. O quizás el guión estaba sobrevalorado en su calidad. O en verdad estemos ante un caso que demuestra algo bastante obvio: el cine no es sólo guión y se necesita una dirección atrevida e imaginativa. O la respuesta combina algo de las tres alternativas anteriormente mencionadas.

Lo cierto es que nunca termina de funcionar esta historia sobre un farmacéutico, Doug Varney (Rockwell), cuya vida sin novedades -que incluye una esposa (Michelle Monaghan) que lo desprecia, un hijo con el que no se entiende y el manejo del negocio de su suegro, que nunca termina de valorarlo- es alterada por completo cuando comienza un romance con una cliente, Elizabeth Roberts (Wilde), quien lo arrastra a un viaje marcado por el sexo, la automedicación y el sueño de tirar al traste toda su existencia, a partir de un plan que incluye el homicidio. La primera mitad posee cierto interés, a partir de la liberación que supone para los amantes el dar rienda suelta a sus deseos, aunque ya se puede intuir desde lo formal, con la ausencia de cuerpos desnudos, la falta de exploración de los efectos alucinógenos de los medicamentos o la voz de Jane Fonda redundando en explicaciones, que la película no va a tener un alto vuelo. Ya la segunda mitad, que introduce la trama policial y al personaje del marido de Elizabeth, encarnado por Ray Liotta, como un mecanismo para bajar línea sobre el matrimonio y los deseos frustrados en la vida, va barranca abajo porque elige las salidas más fáciles y menos conflictivas, reforzando de paso todo lo concerniente a la institución familiar, sin atreverse a poner en crisis las construcciones discursivas que amagaba cuestionar.

Y aunque hay que reconocer que La química de la vida tiene muchas menos ambiciones que Belleza americana -que buscaba posicionarse (y lo lograba) como un gran retrato social-, no deja de ser una especie de secuela o continuadora temática, que por suerte no irrita tanto. Eso sí, termina marcada por el mismo conservadurismo o lo que es peor, por la misma rebeldía boba y funcional al sistema imperante.

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