Por Julieta Paladino // fotos: Fabrizio Steinbach
Viernes a las 10:00. Hay sol y el día está más cálido que el jueves. Arranco el día inflando las ruedas de mi vieja bici y pedaleando hacia una imprenta. Llego a casa, me ducho, almuerzo, llega Fabrizio Steinbach y nos vamos pateando hasta el Polideportivo. Estamos llegando y ya se empieza a notar algo inusual: peinados, buzos, camperas, cabellos de colores, todos desplazándose desde distintos lados hacia un mismo lugar. Hay un núcleo maravilloso de todo un movimiento que cada año incluye más y más disciplinas, todos con miles de cosas para expresar y con ansias de conocer y crear desde un punto de vista que rompa con los esquemas tradicionales. Señoras y señores, ¡esta es la educación del futuro! ¡Esta es la educación del presente! ¡Esta es la Trimarchi DG!
Cada vez cuesta más resumir un día dentro y fuera del Poli y menos explicarles lo que es estar en ese torbellino de gente, muestras de arte, instalaciones que hasta incluyen una red gigante con algodón de azúcar multicolor listo para degustar, librerías de arte y negocios de las cosas más hermosas y variadas. Y más difícil es explicarles el placer de sentir algunos rayitos de sol en nuestras caras mientras escuchamos las canciones de Nunca fui a un parque de diversiones o, a la noche, una leve llovizna en la cara mientras escuchamos las letras dulcemente melancólicas de Cussy Fernández.
Pero vayamos a la primera clase magistral, que me di el gusto de grabar porque no tenía desperdicio una sola de sus palabras. Me estoy refiriendo a Cátedra Gabriele (si todos los profesores fueran como él probablemente no habría tanta deserción/frustración universitaria). Pero basta de preámbulos y vayamos a la conferencia. Luego de hablarnos acerca de sus comienzos en los noventa con el fanzine Zona de obra, los trabajos discográficos, las exposiciones o de lo que fue pasar una noche con la Mona Jimenez (si quieren los detalles me parece que tendrán que ir a sus cátedras, porque no nos quiso decir nada), pasó a graficarnos el contenido de sus cátedra (de la cual pueden tener más detalles online).
Para comenzar, partió el concepto de “alteridad” del filósofo Lévinas, la idea de que yo no soy completo si no tengo un otro, siendo esto esencial en este rubro. Es así que llevará a que sus alumnos se propongan los siguientes interrogantes: ¿qué no es el diseño gráfico? ¿Cuándo, dónde y qué es el diseño gráfico?
Efectivamente, se trata de un campo difícil de delimitar porque son cada vez más variadas sus manifestaciones, incluyendo áreas digitales, videoastas, artistas plásticos y todo lenguaje expresivo que pueda servirle al diseñador. Pero sin dudas, si en algo se basa es en la experiencia: en el presente, el aquí y ahora. En hacer las cosas con intensidad porque somos seres finitos. Y si hay realmente una cosa hermosa es saber que nos vamos a morir.
A esta lección existencial fue intercalando las imágenes de los trabajos de sus alumnos que, dicho sea de paso, son excelentes. Y estoy segura de que estos resultados tienen, sin dudas, mucho que ver con las estrategias didácticas de Marcelo Gabriele que incluyen hasta la actuación, la puesta del propio cuerpo para diseñar algo porque, a fin de cuentas, “todo tiene que ver con todo”.
En todos los ejemplos vistos, quedaban manifestado que el diseño gráfico es una materia/ profesión: productora de contenidos, generadora de pensamiento crítico, integradora de saberes de otras disciplinas (ya que es una esponja y esto no sucede en otras profesiones), integradora y modificadora de cambios de paradigmas.
La verdad es que no hay transcripción que dé cuenta de manera fiel de todos los análisis que realizó Gabriele en sus dos horas de conferencia. Si se quedaron con ganas de saber más, los invito a que asistan a sus cátedras en FAUD o, si esto no es posible, pueden ver el documental que está en la página de la cátedra y que se titula: ¿Qué es el diseño grafico?
El plato fuerte de este primer día llegó con dos genios que este sábado estarán brindando un workshop de manera conjunta: nuestro queridísimo Ronald Shakespeare y el renombrado Bob Gill. Luego de una breve presentación en la que explicó la conexión y admiración entre ambos, Ronald dio paso a la conferencia de su amigo con un “bienvenido a casa Bob Gill”.
Vaya uno a saber si lo que siguió a continuación era lo que el público esperaba. Bob abrió diciéndonos que en su conferencia iba a transmitirnos un sistema a través del cual obtener ideas originales. Algo que sin dudas es lo más difícil de lograr: ¿cómo desarrollar ideas que nadie haya tenido antes si todos vivimos en un mismo contexto y sufrimos la influencia de la cultura en la que estamos inmersos, una cultura que nos determina lo que está bien y lo que está mal? Si todos nosotros vivimos en una misma burbuja y recibimos la misma información, ¿cómo podemos ser originales?
Sn embargo, según Gill, esto puede ser posible. Cuando se le asigna un trabajo el diseñador promedio se sienta en la compu esperando que llegue la inspiración, pero eso no sirve, hay que salirse de eso y ver qué pasa. Por ejemplo, si les asignan diseñar el logotipo de una tintorería tendrán que ir personalmente a dicha tintorería sin pensar en un logo posible o en un preconcepto sobre esta, sino esperar que simplemente se nos ocurra algo brillante una vez que estemos ahí sentados.
Esto que parecería un punto de partida y que deja planteadas más dudas que interrogantes, fue el núcleo principal de su conferencia, ya que abandonó muy pronto el recorrido en imágenes por sus propias obras y dijo “prendan la luz que quiero verlos e interactuar”. Se paró sobre el gatito blanco del escenario y empezó a contestar directamente preguntas del público dejando aflorar una y otra vez su cinismo, tratando a todos graciosamente mal y preguntándonos qué hacíamos ahí si no teníamos nada para preguntar. Pero su mensaje era uno solo y claro: para hacer algo diferente hay que pararse en un lugar diferente, tratar de salirse de todos estos esquemas que tenemos, aunque no se trate de algo sencillo.
La verdad es que hubo un par de preguntas de la audiencia particularmente ingenuas para ser expuestas ante un hombre tan sagaz, y dieron pie a afirmaciones del tipo: “si todavía no entendiste el mensaje creo que deberías dedicarte a la peluquería”.
Les dejo otras de las recomendaciones de nuestro malhumorado Bob que no tienen desperdicio:
“¿Me prometen que no van a usar en su próximo trabajo lo primero que se les cruce por la cabeza? ¡No les creo! ¡Todos ustedes mienten! Porque todos ustedes tienen el cerebro lavado”.
“Cuando piensen una idea no pierdan horas desarrollándolas, tírenlas enseguida, así a la mañana siguiente se van a levantar sabiendo que era una basura. Pero si siguen trabajando en esa idea probablemente nunca se den cuenta de que era una basura”.
De este primer día de fiesta Trimarchi podría seguir hablando horas, mencionando las conferencias de IDV y de Prensa la libertad, dos de los proyectos seleccionados de este año, así como lo expuesto por William Gutiérrez Peñaloza. Pero la verdad es que se ha hecho tarde y hay varias copas de Cynar y mucha música esperándonos en el Museo MAR, para seguir después con el Buenas Noches Trimarchi. Así que llegó la hora de seguir disfrutando y si quieren unirse a la fiesta, aún están a tiempo porque todavía nos quedan dos días (y noches) súper intensos de Trimarchi DG.
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