Título original: Red State
Origen: EE.UU.
Dirección: Kevin Smith
Guión: Kevin Smith
Intérpretes: Michael Angarano, Deborah Aquila, Nicholas Braun, Ronnie Connell, Kaylee DeFer, Joey Figueroa, Kyle Gallner, Anna Gunn
Fotografía: David Klein
Montaje: Kevin Smith
Dirección de arte: Susan Bolles
Duración: 88 minutos
Año: 2011
Compañía editora:
6 puntos
Entre las preguntas y las respuestas
Por Rodrigo Seijas
Es difícil definir a Kevin Smith como cineasta. No tanto porque su obra tenga una inmensa complejidad, sino porque es un director/guionista/actor/personalidad del cine con múltiples caras. ¿Quién es en verdad Kevin Smith? ¿El que tiene numerosas preguntas interesantes en La otra cara del amor? ¿El que tiene todas las respuestas, ninguna de ellas mínimamente atendible, en Padre soltero? ¿El que observa con acidez y a la vez cariño a los veinteañeros estadounidenses sin rumbo fijo en films como Clerks o Mallrats, dejando bien marcada su huella autoral? ¿El que queda anulado detrás de un vehículo para el lucimiento de Bruce Willis y Tracy Morgan, como es Dos inútiles en patrulla? ¿El que busca convertirse en el gordo quilombero de Hollywood con un film como Dogma? ¿El que quiere ser el gordo simpático y freak en su cameo en Duro de matar 4.0 o en sus apariciones para informar a los fanáticos sobre Batman v Superman: Dawn of Justice? ¿El que amaga con tirar la casa por la ventana en Zack y Miri hacen una porno? ¿El que al final deja todo ordenado también en Zack y Miri hacen una porno? ¿El que dice a cada rato que su próximo film es el último de su carrera? ¿El que luego anuncia tres proyectos más? Probablemente sea todos ellos. Y ninguno a la vez.
La secta, estrenada en el 2011, es otra evidencia de las contradicciones y personalidades múltiples que habitan en Smith. También es su film más oscuro y político, donde por momentos se pone realmente serio y hasta siniestro. Y es asimismo varias películas en una: arranca como un film de suspenso que coquetea con el terror, centrándose en tres jóvenes que reciben una invitación online para tener sexo con una mujer mayor, aunque se terminan dando cuenta demasiado tarde que han caído en una trampa tendida por una secta religiosa liderada por un fanático al cual Michael Parks interpreta con maestría. Sin embargo, luego va inclinándose hacia el lado del thriller político, cuando todo deriva en un asedio por parte de la ATF (la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos), con la secta rodeada y defendiéndose a los tiros, mientras las diversas autoridades locales, estatales y nacionales buscan cómo no hacerse cargo de nada, incluso a través del exterminio absoluto de todos los involucrados, sean inocentes o no.
No deja de ser llamativo, pero también lógico, que La secta es más interesante en la medida que se permite plantear preguntas en vez de dar respuestas. Es que cuando saca conclusiones respecto al discurso religioso extremo y aislacionista no sale, a pesar de su crudeza, del lugar común bienpensante. Lo mismo se puede decir respecto a su punto de vista sobre el accionar de las fuerzas de seguridad estadounidenses, siempre dispuestas a sacarse los problemas de encima a partir de ese cómodo y útil cartel multiuso que es el “terrorismo”: todo será muy oscuro, pero a la vez está ya visto y transitado demasiadas veces. Cuando la película se permite plantearse a sí misma y al espectador dudas respecto a la construcción de la fe y el miedo a un Dios castigador, o la delgada línea que existe entre el deber y la obediencia dentro del ámbito de la ley, es cuando adquiere mayor espesor y complejidad. En esto es sintomático el personaje de John Goodman, el agente de la ATF que encabeza el operativo: su profesionalismo se complementa con los interrogantes que se va planteando no sólo sobre lo que tiene que hacer frente a la situación, sino también sobre cómo y por qué piensan y actúan los religiosos que debe enfrentar. A pesar de aparecer recién a la mitad del relato, se termina convirtiendo en el verdadero eje ético y moral del film. Es, por lejos, el personaje menos esquemático y humano de todos, y en esto tiene bastante que ver la actuación de Goodman, un intérprete que cuando quiere puede aportar sobriedad sin que eso le reste potencia.
Película de presupuesto chico pero ambiciones temáticas grandes, La secta vuelve a mostrarnos a ese Kevin Smith desdoblado en varios. Lo cierto es que es preferible ese que duda, que se pregunta, que está lejos de tener todas las respuestas.

