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“Me cuestan las letras solemnes o que quieren dejar un mensaje”

Por Gabriel Piquet / Fotos: Silvana Pietronave.

Por herencia cultural, uno asocia a los cordobeses con el buen humor. Parece un lugar común, pero también es verdad que en cada cordobés con el que nos cruzamos hay buena predisposición y una actitud siempre positiva. Es el caso por ejemplo de la cantante Sol Pereyra, quien no sólo porta ese buen humor sino que ha jugado con un lenguaje humorístico en su banda Los cocineros o ahora en las canciones de su proyecto solista, y que también lo disfruta cuando elige qué ver en el cine. Integrante de un colectivo cultural que cada vez exporta más talentos como el cordobés, Pereyra se ha establecido desde hace un tiempo en la República de México, donde participa de la banda de Julieta Venegas y donde además continúa con su trabajo en solitario. Mientras sigue de gira con Venegas, desde algún lugar del mundo, vía mail, respondió el cinéfilo/musical de FANCINEMA.

Siguiendo la línea de Los cocineros (gran banda que le aporta mucho a la movida musical cordobesa), en su primer disco solista Bla Bla Bla, Sol Pereyra recurre a los sonidos eclécticos que podríamos denominar como una “ensalada rítmica”. La cantautora logra así un disco muy disfrutable que invita a ser escuchado varias veces para ir descubriendo progresivamente sus capas y capas de referencias. Hay allí arreglos instrumentales que remiten a la mejor tradición de la canción pop que se puede vincular dentro del rock, acercándose también a esa línea que muchas mujeres están explorando en la música latinoamericana actual con ritmos bailables y melodías pegadizas. Ahora está trabajando en los aprontes finales de su segundo disco: “está terminado, lo grabé mitad en la Argentina y mitad en México. Ahora estoy en la etapa de masterización y si todo sigue bien, en un par de meses ya va a estar colgado en mis espacios de Internet y por ahí dando vueltas”.

Sin dudas que escuchar a Pereyra hablar de música -además de cantante y compositora es multi-instrumentista (labor que se pudo ver cuando acompañó a Julieta Venegas en Mar del Plata, por ejemplo)- es un placer, ya que demuestra el amplio conocimiento que tiene sobre el tema. Desde luego, esto no es fruto de la casualidad. Se formó desde muy chica, incluso mamando desde el hogar una movida musical interesante: “mi primer acercamiento a la música fue de pequeña, a los 10 años podría decir. En esa época mi casa era punto de reunión de amigos de mi mamá y muchos eran músicos y tocaban y cantaban, y ahí me dieron ganas de tocar. Mi mamá me compró una guitarra, empecé en un taller municipal y complementé con los guitarreros en las reuniones nocturnas”, cuenta.

¿Qué discos escuchabas cuando eras adolescente y qué banda o solista fue el primero que te llamó la atención y te incentivó a ser músico?
Mi primer casete fue de Charly García, fue mi primer gran ídolo. Escuché todo en todas sus formaciones. También los Beatles, porque aparte en esa época veía unos dibujos animados de ellos y eso me enganchaba más. Ya de adolescente aparecieron muchos más, pero me clavé mucho con Hendrix, Creedence, los Redondos, Sumo, The cure, por nombrar algunos. Y también seguí con el folklore latinoamericano y la música clásica que venían desde mi infancia.

¿Cómo se dio la idea de formar Los cocineros?
Surgieron casi accidentalmente, en principio. Mara y yo somos actrices y nos juntamos con la idea de armar algo de teatro, pero como para entrar en onda, dijimos: “hagamos algo de música como para soltarnos y empezar a buscar por ahí”. Y se terminó imponiendo como idea principal. Mara cantaba y yo la acompañaba con el cuatro venezolano, la trompeta y el cajón peruano, era muy lindo. Nos presentamos una vez las dos solitas y ahí nomás se incorporó Alfonso. Ya una vez que estaba el trío empezamos a ver el tema del vestuario y definir el nombre, por una semana fuimos Las cocineras y ya con Alfonso, le cambiamos el género al grupo y quedó Los cocineros.

-En escena te hacés cargo de varios instrumentos…
Siempre fui curiosa con los instrumentos y muy enamoradiza. De golpe me enganchaba mucho con la guitarra, después apareció el cuatro, después percusión, después la trompeta y así iban apareciendo. Aprendí un poco del mundo de cada instrumento y me defiendo, pero no soy una virtuosa con ninguno. Aunque sí quedé más enganchada con la trompeta y la guitarra, que son los instrumentos que me acompañan ahora en mi etapa de solista.

-Una característica de Los cocineros eran las letras que jugaban con la ironía o la picardía. ¿Era una idea original de la banda o se fue dando con el tiempo?
El humor tuvo que ver con el sello del grupo, buscábamos canciones así. Cuando hacíamos canciones de otro y cuando nos tocaba componerlas a nosotros seguíamos en esa línea. Personalmente siempre he escrito desde el humor, es el lenguaje con el que más me identifico, el que me sale y el que me gusta, así que cada letra que escribí para Los cocineros tuvo naturalmente ese color también. El humor hace que las cosas sean más ágiles de pasar, incluso las más duras. Me cuestan las letras solemnes o que quieren dejar un mensaje.

-¿Cómo fue pasar al disco solista y cuánto te costó esa adaptación?
En Los cocineros tenía un rol que me hacía estar un poco en todo, pero eso era dentro de un grupo. Hacerlo como solista fue en un punto seguir haciendo lo mismo, pero ahora a mi nombre y no a nombre de un grupo, lo cual en cuanto a tareas no fue mucho más difícil pero poner tu nombre solito sí es más duro. Un grupo en cierta forma es un respaldo, somos varios los que nos hacemos cargo de lo que se canta, se dice, la estética, dónde se toca. En fin, dos cosas diferentes y las dos me resultan muy atractivas. Como solista aprendo todos los días algo nuevo y a veces me siento un poco sola (risas), pero está bueno también.

-En tu disco solista Bla Bla Bla hay varias constantes que se repiten, una es la sensación de paria que irradian muchos de los temas. ¿Encontraste tu lugar en el mundo o todavía lo estás buscando?
Mi lugar en el mundo es la música, donde yo pueda tocar y hacer lo mío está mi lugar. Aunque lógicamente tengo más afinidad por algunos puntos, me gusta estar en la Argentina y en México, y mi vida en estos últimos años me tiene entre estos dos lugares. El resto de los temas de Bla Bla Bla van por el lado del amor, la soledad, el desamor, todo mirado desde mi ángulo un tanto ridículo por decirlo de algún modo. Es como una exacerbación de lo patético que a veces se vuelve uno cuando sufre el desamor, o es pensar las locuras que uno hace cuando recién se enamora. Tengo la sensación de que enamorarse es como estar bajo el efecto de una droga, todo se altera y uno hace las cosas desde otro lugar, sale lo mejor y lo peor.

-En el disco también hay mucho de contradicción. En algunos temas estás esperando que vuelva “alguien” y en otro estás esperando que se vaya ese “alguien”. ¿Sos contradictoria en tu vida cotidiana?
Creo que no existe en el mundo una persona que no se contradiga, no hay reglas y mucho menos en las cuestiones sentimentales. Todos hemos sido dejados o hemos dejado a alguien en algún momento. Justamente el disco nuevo que estoy terminando habla de asumir las contradicciones y saber que estamos hechos de eso, de un montón de caras dobles, a veces que puede ser muy exagerado y otras dentro de lo normal. Yo me asumo contradictoria en algunos aspectos y eso me ayuda a no ser tan dogmática, aunque a veces también soy dogmática. ¿Ves? es lo que te digo…

-¿Para componer preferís estar con alguien o mejor en estado de soledad?
Lo hago con o sin pareja, creo que es un ejercicio que hay que hacer constantemente si uno está en esto. A mí me gusta escribir y trato de escribir todo lo que más puedo siempre, así cuando tengo que elegir hay muchas cosas.

-En muchos temas te queda el recuerdo de ese “alguien” que se fue. ¿Ese “alguien” es tan insensible que aunque te desgarres en los temas por tenerlo de vuelta, no quiere volver, o en el próximo disco van a haber canciones más positivas?
El próximo disco va a hablar de otras cosas, no sólo del amor. Está más inclinado a otras reflexiones, sobre temas ideológicos, existenciales, pero a la vez de una manera muy cotidiana. No es que ahora me elevé y no me va a entender nadie el rollo que traigo. Yo escribo desde la simpleza, desde lo que soy y me sale. Por ejemplo el tema Me olvidé no se lo dediqué a nadie en especial. A veces salen cosas así y otras de otro tipo, cuando hice Bla Bla Bla no me había dejado nadie, no estaba siendo dejada. Salió así vaya a saber por qué. Ahora me voy a quedar pensando supongo.

-En el tema Actos fallidos hay un arreglo vocal que me remite a The turtles. ¿Tenés influencias de otras bandas de los 60’s?
Sí, las bandas de los 60’s me encantan y esa cita es un homenaje a eso justamente. No es la única en el disco, también está en Actos fallidos la marcha fúnebre y en Reggaetonta, ¿Do you think i’m sexy? de Rod Stewart.

-También sos actriz. ¿Qué otra rama del arte te interesaría practicar y todavía no te animaste a probar?
Me gusta escribir, actuar, dirigir, tocar, cantar y componer música, todo esto de alguna manera lo he experimentado. Y como actriz, dramaturga y directora, trabajé pero en teatro, y me encantaría alguna vez hacerlo en cine. Aunque tengo algunas experiencias como actriz en cine, pero ahí sí tengo algo pendiente.

-Ahora que sos parte de la banda de Julieta Venegas. ¿Qué te dio y qué te quitó el estar trabajando con una artista más masiva?
Te da aprendizaje, exposición y te quita un poco de tiempo para los proyectos personales, pero como puedo me las arreglo para que eso no suceda. De hecho en medio de giras y actuaciones con Julieta, terminé mi segundo disco y he podido presentarme en varias partes.

-¿Vas a volver con Los cocineros o nunca te fuiste?
Estoy absolutamente vinculada, sobre todo afectivamente. La base (bajo y batería) de Los cocineros son la base de mi disco nuevo, somos como una especie de familia. Yo por ahora no estoy porque no estoy tocando, pero cada vez que llego a Córdoba y estoy con ellos, es como si nunca me hubiera ido.

En uno de sus temas, No hablo de amor, Sol Pereyra menciona a Woody Allen. Es una referencia cinéfila oportuna, primero porque la cantante tiene un buen vínculo con el cine, ya sea como espectadora, pero además porque nombra a uno de los emblemas del cine cómico de todos los tiempos. Y, lo dijimos, a Sol le gusta mucho el humor y la comicidad. Dice por Woody que “ese señor” le gusta mucho, aunque además se reconoce “muy fan de Almodóvar, pero me gustan también las pelis de los Monthy Phyton, Mel Brooks, me gustan las películas Chaplin, los Hermanos Marx, Buster Keaton, por nombrar algunos que recuerdo. Soy un desastre con los nombres pero estos son de los inolvidables”.

-¿Qué comedia te gustó mucho y qué escena de esa película te quedó grabada?
Me cuesta en este momento especificar alguna escena, pero creo que me he divertido muchísimo con varias escenas de películas de Almodóvar, sobre todo en Mujeres al borde de un ataque de nervios, Entre tinieblas, Atame, Tacones lejanos, Kika, La flor de mi secreto. Me animo a decirte que cada vez que aparece la actriz Chus Lampreave ha hecho que todo me parezca sublime. Me parece descomunal y siempre me ha hecho reír muchísimo, aparte de los textos y las ocurrencias que hay en algunas escenas que hacen que sea desopilante todo.

-De lo último que viste ¿qué película que te hayan recomendado mucho te pareció aburrida o mala?
Me aburrió, pero no me pareció mala, El cisne negro. No sé por qué pero terminé de verla hasta enojada, lo cual está bueno también porque me pegó, pero me pareció un embole. Quizás fue por la temática, no sé. O ver una minita que le salgan plumas es como que me pone nerviosa. Ya me enojé de nuevo…

-Ahora que vivís en México ¿viste alguna película mexicana que te gustó?
He visto varias, pero una que me impactó terriblemente se llama Los bastardos y el director se llama Amat Escalante. Me resultó fuertísima. La fui a ver al cine sin ninguna referencia, empezó y me pareció dura pero de esas que a la vez tiene situaciones que te hacen reír, de nervios o de lo duro. Pero a medida que pasaba se fue poniendo cada vez más dura y cuando terminó no me podía ni parar.

-De los denominados actores secundarios ¿cuál es el que más te gusta?
Nunca me acuerdo del nombre del secundario, pero tampoco de los protagonistas. Mi memoria no discrimina en ese sentido, pero cuando vi varias pelis de Ben Stiller que me resultaron muy divertidas, siempre me gustó más el rubio narigón, Owen Wilson.

-En la Argentina entre fines de la década del ‘30 y mediados de los 50’s hubo una etapa de oro en el cine. ¿Conocés alguna película de ese periodo?
Creo que no conozco, pero me podrían recomendar.

-Si ves cine asiático ¿cuál fue la última película que viste?
Ni idea. La verdad no soy una “intelectualona” con el tema del cine, veo de todo un poco: lo que sale, lo que me gusta, a veces cosas más raras o independientes, otras cine comercial. La verdad ni recuerdo qué fue lo último asiático que vi, pero me acuerdo de hace muchos años cuando vi El aroma de la papaya verde y me cansé en una escena en la que el actor le quiere dar un beso a la actriz y la persigue alrededor de una mesa un rato largo. Yo dije “definitivamente estoy a tiempos occidentales”, porque pensaba “bueno ya, palo y a la bolsa”. Muchos años después empecé a ver pelis de un tipo que creo que es coreano, no recuerdo su nombre ni el de las pelis, vi dos: una que era de un monstruo de un lago y la otra en la que en un complejo de edificios hacían desaparecer un perrito que no paraba de ladrar (NdR: Bong Joon-ho y las películas son The host y Perro que ladra no muerde). Esas películas me encantaron. Ah y tuve un rapto obsesivo compulsivo con Miyazaki. Ese tipo me volvió loca en un momento, me hice adicta a sus películas, creo que las vi todas o casi.

-¿Cuál fue la última película europea que viste?
Me mataste, ni me acuerdo. Les tendría que preguntar a las personas con las que voy al cine porque yo soy un desastre.

-Tres películas al azar: ¿viste Contacto en Francia, Halloween o El reportero?
No vi ninguna de las tres. No tengo ningún prejuicio respecto a verlas, lo que me pasa es que si pasado un rato no me atrapan, las corto, sea cual fuere. Aunque con algunas he hecho el terrible esfuerzo de aguantar hasta el final porque es un ejercicio que hay que hacer de vez en cuando. También he tenido suerte y me he llevado buenos resultados. Me pasó con  Dogville, que al principio me costó y después me fue atrapando y gustando cada vez más. Y eso que las otras películas de ese señor, algunas de las que vi, no las soporté por ejemplo Los idiotas.

-Si pudieras filmar tu propia película. ¿Sería un documental o una ficción?
Quizás haría un documental y después una ficción, o una mezcla. No sé, pero me encantaría hacerlo.

-Tenés la oportunidad de volver con un viejo amor y querés que las cosas vuelvan a funcionar. Lo invitas al cine y vos elegís la película, ¿de qué género sería?
Una buena película de humor, algo que relaje.

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