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“Para obtener un buen producto, hay que tener conocimiento de todo tipo de cine”

Por Cristian Mangini

El cine género está pasando un inmejorable momento en la Argentina, con lo que ha sido el estreno reciente de Sudor frío y con lo que viene, con exponentes como Fase 7. Por eso, indagando entre las jóvenes promesas del cine de terror nacional, FANCINEMA llegó hasta Guillermo Martínez, integrante de la productora platense Vindicta Films, que está presentando su film Ellos no pueden gritar.

En la entrevista que sigue a continuación, Martínez habla un poco sobre la experiencia del trabajo en el primer largo de la productora, su vínculo con el cine, las principales influencias y el estado actual del género en la Argentina. Además, nos cuenta por qué La Plata se ha transformado en uno de los núcleos para la producción del cine de terror y las expectativas puestas en los nuevos circuitos de difusión.

-¿Desde cuándo se encuentra afirmada la productora y dónde lograron que sus primeros trabajos sean vistos?
La productora terminamos de consolidarla en el año 2010. Anteriormente ya veníamos trabajando juntos en varios proyectos. Antes de establecer la productora, rodamos siete cortometrajes en el lapso de dos años. Los mismos fueron seleccionados y premiados tanto nacional como internacionalmente, lo que nos dio un empujón a la hora de darnos a conocer un poco, tener cierta continuidad y fluidez a la hora de producir hasta llegar a dar el gran paso, como fue con este largometraje. Nuestros trabajos en un principio fueron vistos en festivales locales de la ciudad de La Plata, luego pudieron competir en países como Venezuela, Puerto Rico y Brasil, ganando en este último varios premios, incluyendo mejor cortometraje. Luego tuvimos nuestro paso por el Festival Buenos Aires Rojo Sangre. Localmente ganamos un premio del público en uno de los últimos festivales internacionales de cine independiente de La Plata. Todo esto nos ayudó a dar el primer gran paso.

-Ustedes vienen trabajando desde hace unos años el formato del cortometraje. ¿Cómo fue la experiencia de realizar un largo y cómo lograron sobrellevar el cambio de formato?
Fue una experiencia nueva, lo que nos faltaba. Siempre digo, es todo un proceso, tanto mental, como intelectual e imaginativo. A medida que pasa el tiempo, uno crece y cosecha todo lo que fue sembrando a lo largo de los años. En nuestro caso, lo tomamos con suma seriedad y compromiso. Es casi impensable saber que estamos rodando nuestra primera película, luego de tanto trabajo. Desde que nos conocimos con el director Orange Cavalcante da Silva que soñamos con este momento, y se nos dio. Para ello debimos afrontar y pelear contra muchos obstáculos y decidir dar el gran salto. Obviamente, rodar un largo no es para nada fácil. Todos nuestros temores y dificultades se multiplicaron, pero estuvo en nosotros y en nuestra capacidad, poder resolverlos. Y así fue. Todo nació y fue creciendo a partir de nuestro amor y compromiso hacia el género.

-¿Cómo surgió la historia que dio lugar a Ellos no pueden gritar? ¿Cuán largo fue el proceso creativo hasta que pudieron comenzar a realizar el film?
La historia fue planteada desde un principio por el director, quien es oriundo de Amazonas. Su idea era plasmar y dar a conocer al espectador, una forma de vida salvaje, repugnante y anormal de una civilización actual, sin dejar de lado la protesta y un punto de vista sobre una sociedad atacada por el imperialismo norteamericano, como es la amazónica. Allí hacen y deshacen a su gusto. La dicotomía que queríamos poner en juego desde la idea, era la de generar una historia sumamente dramática y profunda, y la vez salvaje, descarada, violenta e impactante. Esa era nuestra ecuación a resolver para que la película fuera sumamente atractiva y entretenida, que atrape a todos de principio a fin, sin dejarlos respirar, pero a la vez sumergirlos dentro de su conciencia y hacerlos pensar. Así que durante unos meses Orange Cavalcante pudo terminar el guión, hasta que se nos dio la oportunidad y el momento de establecer una fecha para comenzar a rodarlo. Todo se fue dando naturalmente. Diría que fue un proceso de años.

-¿Cómo lograron llevar adelante una producción tan independiente como Ellos no pueden gritar desde lo económico?
Desde lo económico fuimos ayudados por el intendente de Amazonas, quien se prestó a darnos todos sus servicios. Luego un empresario conocido de allí colaboró desde su lugar. Y el resto fue solventado desde nuestra productora. Al ser independientes la lucha constante para obtener beneficios o ayuda económica, nunca deja de existir. Pero al tener cierta repercusión en Brasil debido a que hemos ganado premios allí y la gente comenzó a ver y conocer el género de terror que nosotros ofrecemos o nos caracteriza, nos ayudó bastante a la hora de acaparar recursos tanto técnicos como humanos y económicos.

-¿Cómo fue trabajar en otro país y cuál fue la repercusión de su trabajo allí?
El apoyo en Brasil fue inmenso. Tanto las empresas multinacionales, el gobierno, la prensa y la televisión local nos dieron todo su apoyo. Ya quieren patrocinarnos nuestra próxima producción, y nos han abierto las puertas  a lo que nosotros necesitemos, tanto en publicidad como económicamente. Cuando supieron que filmaríamos allí, se generó un gran revuelo y una alegría descomunal, además de saber que el director que rodaría un largometraje allí fue quien anteriormente ganó un festival, todo un orgullo para el pueblo local. El género no es explotado tampoco en aquel país, lo que ayuda a que todo esto fuera un acontecimiento. El público de Brasil no pudo ser más efusivo, positivo y alentador. El género no tiene el peso necesario allí, ni se conoce, desarrolla, realiza o valora como en otros países. Es una novedad y más tratándose de la historia verídica que estamos contando y la temática que utilizamos como punto de partida, la cual creímos exacta y viable para un tipo de película de este estilo, como son los filmes canibalescos, mondo o los «exploitation». Todo cerraba a la perfección.

Terror

Martínez se muestra sorprendido por la forma en que fueron recibidos en el país vecino: “como a estrellas; no podemos creer el peso que tenemos en aquel país”. Desde que ganaron un premio el año pasado sus producciones han comenzado a ser masivas. Esto motivó que tanto el público como el gobierno, las empresas multinacionales y los medios de comunicación, estuvieran abocado a este film, lo cual considera “un verdadero orgullo”. Sin embargo, la polémica no está alejada de Ellos no pueden gritar: “ya hay dudas sobre el uso de los delfines en el filme; nos hacen preguntas sobre las asociaciones de ecología y demás. Se ha generado un gran debate”.

Sin embargo, cuentan con el favor de la crítica que “nos ha apoyado y tiene las fichas puestas en la película. No pueden creer lo que sucede, las imágenes han impactado de sobremanera a todos, y más al saber que la historia está basada en hechos reales. No es común ver este tipo de filmes que, además, posee el plus de contar una historia de este calibre”.

-¿Cuáles son las principales influencias que tienen en mente a la hora de realizar un nuevo trabajo? ¿Se circunscriben exclusivamente al mundo del terror?
Muchos de nuestros referentes se van renovando, dependiendo de nuestro trabajo, su temática, la historia y diversos aspectos tanto técnicos como narrativos. Aunque siempre mantenemos claras influencias del cine de terror de los ’70 y ’80 y exponentes actuales como Alexandre Aja, entre otros, también tenemos referentes clásicos del cine mundial en general, de cualquier otro tipo de género. Como dije antes, no hay ninguno específico, todo depende de la producción y de lo que trate. A partir de allí, nadamos en nuestra memoria y tomamos lo que necesitamos de cada obra, director o autor.

-Es notable observar cómo La Plata se ha convertido en un núcleo del desarrollo de cine de terror, ya que tiene a productoras como Paura flics trabajando hace varios años. ¿A qué creen que se deba esta condición?
Esta posición que toma la ciudad en cuanto al desarrollo del cine de terror, se debe al trabajo y a la repercusión que ha tomado el director Adrián García Bogliano, el máximo referente del cine de terror local. Habitaciones para turistas, su primer largometraje, fue exhibida en distintos países, incluido Estados Unidos, y ganó numerosos premios, lo que les permitió cosechar críticas elogiosas de parte de medios especializados y reconocidos críticos de cine del país y del exterior. A partir de aquella película, el cine de terror platense despegó de manera inimaginable. Gracias a él y Paura Flics, su productora, el género llegó a un nivel muy alto y una masividad tanto nacional como internacional, haciendo de La Plata sede por excelencia del cine de terror nacional. Sin lugar a dudas, esto se puede confirmar con Sudor frío.

-En la Argentina el cine de terror que se produce apunta al gore o a la clase z bizarra. ¿Ustedes se vinculan con algunas de estas movidas o prefieren manejarse con límites más amplios?
En la Argentina nunca hubo grandes presupuestos para hacer cine, pero creo que tampoco es correcto decir que predomina la “clase z”, “bizarra” o el “gore”. Creo que siempre hubo algo intermedio. Lo que puedo afirmar, es que siempre hubo cineastas o realizadores interesados en homenajear ese tipo de cine o referentes de lo que podríamos llamar, la “clase z”. Todo está en el amor a ese tipo de cine y de filmarlo a pesar de carecer de presupuesto, apoyo o masividad. Nuestros gustos se manejan en diversos tipos de cine. Creo que para obtener un buen producto, dirigir o producir, hay que tener conocimiento de todo tipo de cine, del bueno y del malo, del barato y de las superproducciones, del que nos gusta y del que defenestramos. De todo se saca lo mejor y se aprende. Luego, a la hora de realizar tu propia producción, armamos un rompecabezas a nuestra medida y nuestro criterio. Hay que saber de todo. Ese es nuestro caso y como nos manejamos. Además, somos estudiantes de cine en la universidad de La Plata, lo que hace (inevitablemente), que nuestro saber y nuestros gustos, se amplíen aún más, favorablemente. A pesar de eso, somos una productora de cine de género, con el cual nos identificamos desde que tenemos uso de razón.

-¿Consideran que el cine de terror actual en general ha perdido su componente político y ha ganado exclusivamente en morbo y violencia gratuita? Ustedes cómo se ven en este aspecto.
No sé si decir “gratuita”, pero creo poder afirmar que tanto el morbo como la violencia, son una tendencia que despegó en los años ’90, la cual ha ido creciendo desmesuradamente. Estamos en el siglo XXI, disparador por excelencia de lo que es el cine asiático y las remakes también. Todo esto se debe a la época en la que nos encontramos, y en que hay que darle al público adolescente (principal consumidor) lo que quiere y recaudar en taquilla. Cabe destacar que de alguna manera casi sin poder evitarlo, se ha tratado de modernizar al terror clásico de décadas pasadas para llegar al público de hoy en día, el cual ha crecido en medio de la globalización, las redes sociales y la tecnología al alcance de sus manos apenas nacen, lo que a mi parecer ha requerido aumentar el uso de violencia y sangre para hacerlos vivir y provocarles temor, repulsión o asco, lo cual me parece totalmente viable y válido.

-¿Creen que exista en un futuro no muy lejano la posibilidad de que el cine de terror nacional salga de los circuitos alternativos para transformarse en una alternativa de las salas comerciales?
Sin ninguna duda. El cine de terror creo que está ganando terreno desde lo comercial. El INCAA está apostando a películas de terror, o ha comenzado a hacerlo, punto fundamental si queremos pensar en el cine de género como industria consolidada y estable, en un futuro. Ahora con el estreno en salas de Sudor frío se ha generado una bisagra y un punto de inflexión en el cine nacional, abriendo las puertas a nuevos realizadores independientes.

-Para este año tienen en proceso de producción otro proyecto llamado Agencia de modelos. ¿Nos pueden contar un poco de qué trata?
Estamos a poco de comenzar con la preproducción de un cortometraje, que se titulará Agencia de modelos y que estará protagonizado por la modelo y actriz platense Romina Lombardi. La historia trata sobre un grupo de chicas adolescentes, acompañadas por sus padres, que se presentan a un casting en una agencia de modelos. La ganadora podrá ser parte de una campaña publicitaria. Al retirarse de la agencia, camino a la casa de una amiga, Camila, quien quedó seleccionada luego del casting, es secuestrada en la oscuridad por un ser misterioso. Este será el culpable de hacer de su vida un infierno, al torturarla y hacer atrocidades con ella, tanto mentales como físicas. Lo que nunca se sabrá a lo largo del relato, es el motivo del secuestro ni quién es el psicópata en cuestión, quien llevará una máscara ocultando su identidad. Habrá que esperar al final del corto para atar los cabos sueltos.

-¿Cómo llegaron a esta idea?
La historia tiene como referentes a filmes como Alta tensión, de Alexandre Aja, y Martyrs, de Pascal Laugier. Es un cortometraje con mucha acción, gore y sensualidad, con escenas cargadas de suspenso y erotismo. Casi el 90% del cortometraje será rodado en interiores, ya que las escenas más importantes sucederán allí, entre las cuatro paredes en las que se encontrará la secuestrada. Por su parte, los exteriores serán rodados en un bosque. Allí ocurrirán las escenas con más acción. El elenco estará conformado por actores platenses como Lombardi, Victoria Witemburg, Horacio Martínez, Oscar Molinari, Gustavo Sala Espiell y Javier Liforena. Tenemos como comienzo de rodaje la primer semana de mayo, y calculamos que la producción estará finalizada a fines de junio de 2011. Contaremos con la presencia de un camarógrafo ajeno a la productora, Alejandro Alonso, quien ha sido jurado en festivales. Será un buen trabajo, a la espera de saber qué trascendencia toma Ellos no pueden gritar y si comenzamos con la preproducción de nuestro próximo largometraje.

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