–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
El final de temporada de Tulsa King estuvo a la altura de lo que fue este año de la serie: desparejo en su desarrollo, con muchas arbitrariedades, pero también algo de encanto a partir de la simplicidad de varios personajes. Jesus Lizard, dirigido por Jim McKay y coescrito por Sylvester Stallone, se centró de manera casi total en la fase final de la confrontación entre Dwight (Stallone) y Jeremiah Dunmire (Robert Patrick). Esta vez, el eje fue el secuestro de Joanne (Annabella Sciorra), la hermana de Dwight, que motivó una búsqueda que resultó más simple de lo esperado. Porque ahí apareció Cole (Beau Knapp) para soltarle la mano a su padre y delatar la ubicación de Joanne, que no es precisamente rebuscada: está retenida en la mansión de Dunmire, rodeada por un pequeño ejército y con el jefe mafioso cada vez más inestable. Rápidamente, se monta una especie de operación militar, en la que participan casi todos los miembros de la banda y el amigote recién llegado a la fiesta que es Russell (Samuel L. Jackson). Ahí tenemos la secuencia más pirotécnica del episodio y quizás de toda la temporada, pero también desigual, porque la gente de Dwight no enfrenta grandes dificultades para pasar por encima a los hombres de Dunmire. Lo que sigue es probablemente lo mejor, no tanto por la persecución de Dunmire que emprende Dwight y la pelea entre ambos, sino por la posterior ejecución. La historia que Dwight le cuenta a Dunmire antes de liquidarlo sobre el “Lagarto Jesús” es bastante particular y definitivamente funcional a una secuencia en la que el gran antagonista termina como corresponde, tanto desde lo moral como desde lo espectacular: muriendo incinerado en una hoguera improvisada, en una derrota total. El resto del capítulo estuvo dedicado a plantar algunas semillas de cara al futuro: la tensa relación entre Dwight y el Agente Musso (Kevin Pollak) se mantiene por ahora productiva, pero habrá que ver cómo sigue; Cal Thresher (Neal McDonough) gana las elecciones a Gobernador, lo que implica un ascenso político para Dwight y especialmente para Margaret (Dana Delany); y Russell se encamina definitivamente hacia Nueva Orleans, donde tendrá serie propia. El último plano lo muestra a Dwight triunfante, sin obstáculos aparentes, aunque por algo ya está confirmada una cuarta temporada y, por más que no aparezcan en el episodio, se supone que personajes Ray (James Russo) y Vince (Vincent Piazza) tendrán roles importantes. Pero para que eso suceda de forma consistente, la serie deberá corregir unas cuantas desprolijidades narrativas, como la súbita desaparición de Bill Bevilaqua (Frank Grillo) o ciertas resoluciones apresuradas. Jesus Lizard fue un cierre digno, que mostró que Tulsa King tiene un piso y un techo que no se diferencian demasiado entre sí, lo que a su vez representa un riesgo: hay potencial, pero también demasiadas limitaciones a las que superar.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

