8 diciembre, 2025

1 comentario en «El hobbit oscuro: apuntes a propósito del Festival de las Tres Fronteras»

  1. Querido Rodrigo, pensé mucho antes de escribir este comentario si debía hacerlo públicamente o si debía hacerlo de manera privada. Incluso ahora mismo no sé si sirve para algo hacerlo.
    Pero me parece que esta nota no solo es inútilmente agresiva, sino muestra una soberbia de tu parte que cada día es más inocultable. Pero además -y esto es lo que más me duele- un desprecio por mi trabajo en tanto colaborador que cubrió largamente el festival para el sitio. Me parece que hubiera sido pertinente que antes de escribir esta nota me consultaras sobre las cifras, las percepciones de quienes estuvimos allí, lo que ocurrió con el público, que se habló respecto de la posibilidad de instalar una sala o no y demás circunstancias que Juan Pablo en su nota no mencionó, pero que vos con una sorprendente capacidad de inducción, concluís. Tal vez si me hubieras consultado no hubieras escrito muchas cosas que escribiste.
    A esta altura, está claro que este es mi último texto para Fancinema. Mientras escribo, siento un dolor profundo, pero entiendo que no puedo callar ni la apreciación profesional ni el sentimiento personal como colaborador del sitio que siente el destrato de quien dirige el mismo. Vos y yo sabemos además, que muchas veces por privado te hice llegar mis críticas a el modo en el que estás escribiendo de un tiempo a esta parte. De modo que mi respuesta a tu nota y mi decisión no pueden sorprenderte.
    En primer lugar haces un cálculo poco demostrativo para desacreditar lo que escribió Juan Pablo. El porcentaje teórico de espectadores / población carece de todo carácter explicativo. Pero además de incurrir en un error conceptual, lo haces en un error “de muestreo”. Si bien puede considerarse que Puerto Iguazú tiene una población de 50000 habitantes, el departamento tiene cerca de 90000. El área de influencia cercana a la ciudad, 70000. Yo mismo conversé con jóvenes venidos de ciudades cercanas -50 kms y más- que iban y venían en el colectivo cada día a ver las películas. Llegaban a las 20 y se iban a la 1 de la mañana. Había también turistas, Puerto Iguazú recibe más o menos 5000 turistas nuevos por día, y visitantes de las vecinas Foz de Iguazú (1 millón de habitantes) y ciudad del Este (1,5 millones de habitantes). Con lo cual tu cálculo supuestamente estricto considera la variable poblacional de un modo erróneo.
    Pero luego de hacer un “no análisis” de las cifras erróneas, sacas de allí conclusiones y agredís a un colega sin ningún sentido. Cuando Juan Pablo habla de los agoreros de siempre, está claro para cualquier que conoce el medio de quienes habla. Podríamos mencionar, para hablar de algunos que lo hacen públicamente de personas como Pablo Sirvén o Javier Porta Fouz, para mencionar solo a un par de colegas que sustentan a partir de miradas sesgadas sobre las cifras, críticas severas a las políticas públicas en relación con el cine. Me parece una tontería de tu parte pedir nombres y proponerte en fiscal de esa referencia tácita, que está lejos de ser ausencia de sujetos referenciados. Pero haces de esta mirada eje de tu crítica a la nota de Juan Pablo que es mucho más interesante que eso. Uno de los méritos de la nota de Juan Pablo es justamente, proponer un análisis cualitativo además del tradicional y más que necesario cuantitativo.
    Pero también, para continuar con tu primer párrafo, te diré que las cifras pueden explicarse. En la jornada inaugural hubo entre 1500 y 2000 personas en el anfiteatro Ramón Ayala para presenciar la proyección de “Relatos salvajes”. En el resto de las jornadas, podríamos calcular alrededor de 1000 a 1200 personas en las 6 funciones diarias. Esto son cálculos de quien estuvo en cada una de las jornadas presente en el lugar. En algunas oportunidades, y está registrado en una de mis crónicas, las 270 butacas que tenían las salas no eran suficientes y los espectadores miramos las películas sentados en el piso. Esto justifica pensar que la cantidad de espectadores en las 7 jornadas hayan estado entre 8500 y 9500. Es cierto que Juan Pablo escribe de un modo que puede confundir por momentos la idea de espectador y de habitante, pero me parece un dato totalmente menor en el debate que él propone. Te diré más, si consideramos a quienes asistieron a los talleres y quienes iban al predio y no entraban a ver las películas, te aseguro que las personas que pasaron por allí suman algún millar adicional. Hubiera sido bueno que me preguntaras sobre esto para tener un panorama directo de quien fue a Iguazú en representación de Fancinema. Salvo que para vos no sea importante lo que haya visto alguien que forma del sitio por tantos años.
    Incurrís en la agresión a un colega para decir que vos no estás de acuerdo “con ‘que la discusión sea cómo mejoramos lo que conseguimos’ y que preferís “hablar, pensar y analizar en primera instancia qué es lo que se consiguió y también qué es lo que se perdió, en que se avanzó, en qué se retrocedió y en qué estamos igual que en décadas pasadas”. Es incomprensible la estrategia de agredir a un colega para decir que te gustaría hacer a vos en lugar de hacer lo que te gustaría hacer a vos. Escribí lo que vos queres escribir de una vez por todas y que sea tu nota el eje de futuros debates. Por otra parte, como ignoras lo que pasó en Puerto Iguazú, supones que no hubo discusión a propósito de las miradas sobre el cine, sobre las políticas actuales y sobre la concepción de la crítica.
    En el tercer punto haces un análisis tan inapropiado, tan alejado de lo que efectivamente constituyó la esencia del trabajo de los organizadores, que no solo demuestra desde dónde escribís, sino la soberbia con la que lo haces. Alejado de cualquier festival de superestructura concebido bajo la marca de la replicación de los festivales INCAA, Tres fronteras fue un festival caminado hasta el extremo, para llegar a cada uno de los habitantes de la región. Yo personalmente fui testigo de cómo su productora y su director artístico hicieron 600 kms en un día, para presentar el festival en puntos distantes de la región ante 10, 15 personas, cómo se reunieron con cada colegio, con cada maestro de Iguazú y como se reunieron con los sindicatos de la ciudad, como organizaron funciones llevando realizadores y actores a conversar con el pueblo construyendo un proceso de instalación del festival y fundamentalmente del cine en cada rincón del departamento. Eso lo diferencia de la mayoría de los festivales del interior. Hablas de que corren el riesgo de perder identidad como el festival de Mar del Plata, que no es comparable ni en proyecto ni en dimensión a ninguno de los casi cien festivales que se hacen fuera de la ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto tal comparación, tal suposición de que “como todos los festivales del Interior, corre el riesgo de ser invadido por la mirada paternalista porteña” carece de todo fundamento. ¿En qué sustentas, más allá de tus suposiciones, para afirmarte en tal sospecha?
    A todo esto ¿cuántos festivales del interior conoces? ¿En cuántos participaste en los últimos 5 años? ¿De cuántos participas intensamente incluso estando en Buenos Aires?
    Finalmente hablas de la falta de cine en Iguazú y de la necesidad de las políticas públicas. Puedo decirte que al enterarse de lo que estaba pasando en relación con la respuesta popular en Iguazú, un alto funcionario del INCAA viajó a la ciudad y en un día se hizo el relevamiento de posibles sitios para instalar una sala de cine. Puedo dar cuenta de cuántos fueron los lugares que se consideraron aptos y que el trabajo de pensar dónde instalarlo se inició aceleradamente. Incluso se debatía, apenas cerrada la primera edición, si aun con una sala en la ciudad el festival se haría en las carpas para conservar esa marca identitaria. Pero antes de preguntar al enviado de Fancinema sobre lo que hay y no hay o lo que se hace y no, escribiste sin saber de que hablabas.
    Como vos decís, nunca es triste la verdad.
    Saludos, Daniel.

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