No estás en la home
Funcinema

Los justos

Título original: Ídem
Origen: Argentina
Dirección: Martín E. Piñeiro
Guión: Martín E. Piñeiro
Intérpretes: Arturo Puig, Claudio Rissi, Claudia Lapacó, Muriel Santa Ana, Luis Ziembrowski, Mirta Wons, Gastón Cocchiarale, Matías Bassi
Fotografía: Agustín Barrutia
Montaje: Martín Blousson, Sebastián Palacio
Música: Juan Tobal
Duración: 79 minutos
Año: 2024


6 puntos


LADRÓN QUE ROBA A LADRÓN…

Por Rodrigo Seijas

(@rodma28)

Hace un rato largo, décadas en realidad, que el cine argentino es uno destinado solamente -salvo excepciones muy particulares- al público adulto. Y cuando decimos “adulto”, es un eufemismo muy generoso y flexible para referirnos a la gente de cuarenta para arriba. Por más que sus creadores y trabajadores se pretendan y miren a sí mismos como plurales y diversos, integran una industria que, en todos sus niveles, no solo es incapaz, sino que tampoco se toma siquiera el trabajo de dirigirse a los jóvenes. Y cuando decimos “jóvenes”, es un eufemismo muy generoso y flexible para los que tienen menos de cuarenta. En ese panorama, Los justos es una película honesta y coherente: su construcción, desde todos los parámetros, apunta a un espectador ya en edad de jubilación, y lo exhibe sin culpa ni rodeos.

El film, escrito y dirigido por Martín E. Piñeiro, se centra en Atilio (Arturo Puig), un hombre solo y deprimido que, al verse sin propósito en la vida, intenta suicidarse pero sin éxito, por lo que a su hija (Muriel Santa Ana) no le queda otra que alojarlo en un geriátrico. Allí conocerá a un anciano (el fallecido Claudio Rissi) que discretamente conoce todos los hilos del lugar y que lo ayuda a realizar una pequeña escapada. En esa salida, ambos se toparán, por pura casualidad, con una trama delictiva que involucra a un empresario funerario (Luis Ziembrowski) que encabeza una organización mafiosa. Es entonces que ambos, con la ayuda de otra compañera del lugar (Claudia Lapacó), planearán su propio raid delictivo, que tendrá algo de revancha -porque “ladrón que roba a ladrón…”-, otro poco de golpe para hacerse de una pequeña fortuna y mucho de aventura para darle un sentido a la vejez. Sin embargo, sus acciones los pondrán en directa confrontación con un grupo de criminales que hará todo lo que tenga a su alcance para librarse.

Si Los justos arranca como un drama sobre un tipo que se ve a sí mismo como una carga, pronto da un volantazo para convertirse en “una de robos”, para luego incorporar otras capas genéricas, que van desde el policial al romance. Todo lo hace al ritmo de sus protagonistas, de forma errática y pausada a la vez, aunque con una decisión cercana al desparpajo. La película pide que el espectador se haga el distraído con muchos cabos sueltos del guión -por ejemplo, nunca se explica adecuadamente cómo los protagonistas juntan información para ejecutar su robo-, pero la salva su propio planteo: no importa el cómo, sino el qué y el por qué de la aventura. En eso es fundamental el trío protagónico: sin descollar, Puig, Rissi y Lapacó construyen entre sí la química suficiente como para que les creamos sus motivaciones y queramos que sean finalmente los triunfadores. Por eso es que también algunos discursos cerca del final -como una arenga de Atilio para sus compañeros- se revelan como innecesarios o por lo menos redundantes.

Es cierto que Los justos es un film repleto de imperfecciones, tanto en su puesta en escena como en su estructuración narrativa. Pero está lejos de ser perezosa y, con la pequeña historia que tiene para contar, arremete con convicción y se las arregla para ser bastante simpática. No es poco para el apolillado panorama de buena parte del cine argentino.


Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:
Invitame un café en cafecito.app

Comentarios

comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *