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Obi-Wan Kenobi – Miniserie

Por Rodrigo Seijas

(@rodma28)

El anuncio de esta miniserie de Disney+ actualizaba –o más bien potenciaba- un dilema que ya estaba presente en Han Solo: una historia de Star Wars y que ya está latente en Andor (de próximo estreno): si realmente valía la pena adentrarse en historias y personajes de la franquicia a los que quizás ya conocíamos lo suficiente. Es decir, si completar todos los vacíos cronológicos servía para darles mayor entidad a los protagonistas o en verdad les termina restando, obturando cierta fascinación que muchas veces se genera desde los misterios sin resolver. Obi Wan Kenobi brinda una respuesta apenas positiva, sustentada esencialmente en lo que brindan los dos últimos episodios. Y eso que había un par de nombres delante y detrás de cámaras que nos brindaban esperanzas: no solo el retorno de Ewan McGregor en el protagónico, sino también la participación en los guiones de Joby Harold, Stuart Beattie y Andrew Stanton (especialmente el último, realizador de las maravillosas Buscando a Nemo y WALL-E), y la dirección a cargo de Deborah Chow, que ya había mostrado bastante experticia en capítulos de series como The Mandalorian, Better call Saul y Jessica Jones. Sin embargo, su ensamblaje narrativo, al igual que su puesta en escena, se muestran débiles en la primera mitad del relato, a pesar de que consigue establecer rápidamente su tiempo, lugar y conflicto: en pleno auge del Imperio, Obi-Wan, que durante años se mantuvo inhallable, debe salir de su escondite cuando le piden que rescate a Leia, que todavía es una niña y acaba de ser secuestrada. En su búsqueda a regañadientes, Obi-Wan se irá dando cuenta de que él es el verdadero blanco y que lo persiguen no solo unos guerreros de élite llamados Los Inquisidores, sino también el mismísimo Darth Vader, que busca revancha tras los eventos del Episodio III-La venganza del Sith. No deja de ser llamativo que hay unos cuantos personajes que poseen historiales y dilemas ciertamente atractivos: no solo el propio Obi-Wan, que se muestra avejentado y habiendo perdido la fe en sí mismo; sino también la niña Leia, que con su comportamiento insolente no deja de ser simpática; la Inquisidora Reva, cuyo comportamiento despiadado esconde unos cuantos secretos relevantes; o Tala Durith, una infiltrada en las fuerzas del Imperio cuyo sendero trágico la hace parecer alguien salida de un fragmento de Rogue One. Pero a eso se contraponen demasiados diálogos, situaciones y resoluciones forzados, que rozan lo inverosímil; varias secuencias de acción que lucen filmadas a las apuradas y carentes de nervio; y actores capaces como Rupert Eriend y Sung Kang que pierden lucimiento en roles mucho menos relevantes de lo que prometían inicialmente. Quizás todo esto se deba a que la miniserie luce demasiado preocupada por llegar al clímax de su historia, que es el nuevo enfrentamiento entre Obi-Wan y Darth Vader, además de la oportunidad de redención para el primero. Eso se da, precisamente, en los últimos dos capítulos, donde el vigor narrativo y la precisión audiovisual se dan la mano, gracias a algunos giros dramáticos que explotan con inteligencia y sensibilidad la iconicidad de la saga. La emergencia de esas virtudes, paradójicamente, dejan en evidencia que los seis episodios que vimos son una versión estirada de lo que podría haber sido un largometraje, que fue como se pensó originalmente el proyecto. Obi-Wan Kenobi es una miniserie indudablemente despareja y apenas correcta, que en buena medida se apoya en el fanatismo previo, la solvencia de McGregor en un rol del que se apropió completamente y algunos momentos lúcidos, pero no mucho más.

-Los seis episodios de Obi-Wan Kenobi están disponibles en Disney+.


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