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El Pentavirato – Temporada 1

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Dentro de la generación que irrumpió en la comedia norteamericana durante los 90’s, Mike Myers aparece como un fenómeno extraño. Si bien tuvo un éxito enorme en Estados Unidos con dos de sus creaciones, El mundo según Wayne y Austin Powers (incluso siendo la voz principal de Shrek), su carácter algo complicado y su imaginación desbordada como autor de comedia lo han vuelto casi un espíritu maldito. Esto se profundizó, además, por su cercanía a un tipo de humor entre absurdo, caricaturesco, escatológico y naif, que no negocia nunca. Se podría decir que las comedias de Myers son casi de culto, propiedades de un público que conecta con su universo. Si bien el romance integra en ocasiones la variedad de emociones de sus películas, Myers no ha sucumbido, como lo han hecho casi todos sus colegas generacionales, a la comedia romántica o a la comedia familiar, que suelen ser territorios más amables para un público mayoritario y universal. A cambio, es el único que siguiendo la vieja tradición del género, se anima a jugar con lo narrativo, con aspectos formales y meta-lingüísticos de las historias. En Myers vemos siempre a un tipo que tiene como norte hacer reír y que agota todos los recursos en el camino, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Precisamente El Pentavirato, la serie estrenada por Netflix, sirve como síntesis y muestra perfecta de todo esto que señalamos. La ambición de Myers queda evidenciada en su interpretación de ocho personajes, algo que obviamente es injustificable y solo sirve para que el actor/autor demuestre todas sus virtudes, aunque en ocasiones logra que esa hipérbole creativa tenga su sentido: porque Myers precisa de lo artificial y la exageración para que sus ideas, que no pertenecen al mundo de lo real, funcionen. El Pentavirato cuenta sobre una centenaria cofradía que gobierna el mundo tras bambalinas y el caos que inicia con la muerte de uno de sus cinco líderes. Todo esto le sirve a Myers para construir una fantasía que tiene como objetivo burlarse de las taras del presente, entre conspiranoicos varios y un dominio ingobernable de lo virtual y las redes sociales. En la serie el Mal es Internet y, también, la zoncera de la gente. Pero además, y más allá de lo tontos (en el buen sentido) que puedan ser sus personajes por momentos, hay en Myers siempre una mirada tierna sobre sus héroes, y eso recae aquí en Ken Scarborough, un periodista canadiense que vendría a representar la mirada centrada y horrorizada ante un mundo que se destruye desde adentro y que exige lo peor (y qué otra cosa eran Austin Powers y Wayne Campbell, que criaturas puestas en crisis ante un mundo que cambiaba). Como siempre en el comediante, El Pentavirato dispara miles de ideas, de las cuales solo algunas son efectivas (muchas son más o menos y una gran cantidad descartables), pero eso no impide ver su amor por un género al que le exprime todas sus posibilidades. Se podría decir, sumado a que Tim Kirkby (el mismo de la genial Action Point) es el director, que El Pentavirato es bastante decepcionante, aunque pasajes como aquellos en los que se burla de la censura de Netflix o cuando juega con las formas de las aperturas de las series, demuestran que hay una usina creativa que tiene que intentar miles de veces antes de dar en el blanco. El Pentavirato es un ensayo y error constante, con risas esporádicas pero que se agradecen.

-Los seis episodios de la primera temporada de El Pentavirato están disponibles en Netflix.


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