Funcinema

Mismos trazos, distintas portadas

Por Cristian Ariel Mangini

(@Masterzio84)

Portada del Final Fantasy VI por Yoshitaka Amano.

Habitualmente hablamos de cruces en la disciplina musical, con intérpretes de grandes bandas que ganan espacios en videojuegos y compositores de videojuegos que tocan en escenarios multitudinarios de todo el mundo. También algunos directores de cine han contribuido con curiosidad y suerte desigual en la industria del videojuego y algunos realizadores -como Hinorobu Sakaguchi- han intentado poner su pie en el cine, también con suerte desigual. La cuestión es que pocas veces se ha hablado de artistas visuales o dibujantes que hayan pisado los dos territorios con autoridad, e iniciaremos esta búsqueda con el talentoso Yoshitaka Amano.

Amano quedó signado por la industria del videojuego por sus oníricas y deslumbrantes portadas de los juegos de la saga Final Fantasy, además del diseño de personajes y monstruos que pululan sus mundos fantásticos, en particular en las primeras entregas. Sin embargo sus inicios en las artes visuales están lejos de los videojuegos, más específicamente el campo de la animación. Con tan solo 15 años su talento con el dibujo lo llevó al estudio Tatsunoko Productions, donde fue aceptado y formado a pesar de su juventud y la oposición de la familia. Su trabajo fue inmediatamente reconocido al participar de proyectos bandera de la empresa como las adaptaciones al anime de Mach GoGoGo -aquí la legendaria Meteoro– (1967) o Tekkaman: The Space Knight (1975), un popular animé de mechas mejor conocido aquí por su nombre para el mercado estadounidense: Teknoman. Sin embargo, como sucede en varios estudios de animación, las libertades creativas son acotadas y a menudo el estilo está completamente despersonalizado. Por esa razón, y a pesar de las dificultades económicas, Amano va a continuar su camino como freelancer.

Tapa alternativa del N° 1 de Harley Quinn (DC Comics).

Sin embargo, su trabajo como artista en Tatsunoko Productions le valió una audiencia fiel que acompañó su imaginativo trabajo como ilustrador de obras reconocidas como Vampire Hunter D de Hideyuki Kikuchi, así como seriales de ciencia ficción que se adaptaban a su particular estilo. Es por estos años que madura como artista e integra sus influencias que van de la etapa más pop de la ilustración del comic norteamericano al art noveau y los tradicionales ukiyo-e japoneses. En particular se destaca su colaboración con el creador de Ghost in the shell, Mamoru Oshii, para realizar el film Angel’s Egg de 1985. Su trabajo llamó la atención de la ascendente empresa Square, que lo contrató para el diseño conceptual del primer Final Fantasy, lanzado en 1987. El éxito de la entrega lo llevó a colaborar en las seis entregas posteriores, perdiendo vigencia en las últimas entregas pero sin perder jamás algún aporte que lo vincula a la popular saga.

Pero Amano ha sido noticia en las últimas semanas porque una de las portadas del icónico héroe de DC, Batman (en el N°1093 de Detective Comics), es dibujada por el legendario autor nipón. No es esta su primera colaboración con el cómic occidental ya que en 1999 ilustró la aclamada novela gráfica The Sandman: The Dream Hunters de Neil Gaiman y para Marvel ilustró en el 2002 la trilogía de novelas gráficas Elektra and Wolverine: The Redeemer. Además colaboró ilustrando las entregas de otros personajes de DC como Harley Quinn, ofreciendo una mirada original sobre esta antiheroína.


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