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Jimmy Savile: una historia británica de terror – Miniserie

Por Rodrigo Seijas

(@rodma28)

Hay recuerdos que queremos borrar de nuestras mentes porque nos afectan a nivel personal, en lo íntimo y subjetivo. Y hay recuerdos a los que queremos anular porque nos avergüenzan a un nivel colectivo y compartido. Jimmy Savile, como persona y personalidad, pertenece a esta última vertiente: el pueblo británico preferiría que nunca hubiera existido y hasta se resiste a hablar de él. Es un trauma no resuelto, un ser monstruoso del que no se puede hablar -una especie de Voldemort, ese “Que no Debe ser Nombrado”- precisamente porque supo ser un intocable, una vaca sagrada a quien todos respetaban y reverenciaban. Jimmy Savile: una historia británica de terror se propone indagar en esa pesadilla literal y figurativa, en las circunstancias que rodearon a ese nombre que pasó de ser un mito de bondad a una leyenda atravesada por lo maligno. La estructura de esta miniserie documental dirigida por Rowan Deacon es tan simple como demoledora: apenas dos capítulos, aunque extensos, de casi ochenta minutos el primero, y de más de noventa el segundo, que describen el mito para luego retratar su proceso de demolición. La primera parte muestra el ascenso y la consolidación de Savile como DJ y presentador de televisión, pero también como una personalidad asociada a una multiplicidad de eventos y acciones caritativos, que incluso exponían lo mejor del ser y la sociedad británicos. Es que Savile era capaz de cobrar notoriedad por su trabajo como voluntario en un hospital, pero también por impulsar campañas solidarias sin precedentes y hasta por recorrer a trote todo el país, mientras conducía un programa famosísimo donde se le cumplían deseos a los niños y cautivaba a los espectadores con su humor. Y no solo lo adoraba el pueblo en general, sino también las autoridades policiales y judiciales, la Familia Real y hasta Margaret Thatcher, que fue una de las principales impulsoras para que finalmente lo consagraran como Caballero de la Corte Real. Eso a pesar de que su vida social y sentimental era un misterio, y que de vez en cuando se le escapaban algunas declaraciones o actitudes que hacían sospechar que no era un tipo totalmente recto. Hay algo definitivamente inquietante en ese primer episodio, que no está dado solo por la información previa que podemos tener sobre el caso, sino también por esa construcción de un personaje que parece casi irreal en su mezcla de bondad con picardía. Es en el segundo capítulo donde, progresivamente, la máscara de Savile se va cayendo a pedazos, a medida que los rumores y luego denuncias sobre abusos de todo tipo van saliendo a la luz. Allí es donde va quedando claro que ese personaje que había delineado Savile de sí mismo era una parte intrínseca de su personalidad, pero también el disfraz perfecto para una serie casi infinita de crímenes no solo aberrantes, sino también metódicos. Lo que surge de forma espantosa, a medida que se suceden los minutos, es un entramado donde se combinan la planificación de Savile -desde los territorios hasta las coartadas- con la complicidad, negación y hasta credulidad de una gran parte de la sociedad. En los momentos finales, queda delineado un esquema que no solo garantizó la impunidad individual, sino también la vergüenza social, que solo puede ser compensada parcialmente a partir de la sumatoria de testimonios que certifican que Savile fue un astuto y despiadado depredador sexual que abusó de cientos de víctimas de todas las edades y supo ocultar sus acciones gracias a su carisma innato y sus redes de contactos con autoridades de todo tipo. Y quedan latentes los interrogantes sobre cómo lidiar con el legado de una personalidad artística brillante que también era un monstruo todavía difícil de dimensionar; además de cómo reparar el daño que ocasionó. Esas preguntas sin contestar son el aspecto más angustiante de esta miniserie que, a pesar del pudor con que narra ciertos hechos, no teme indagar a fondo en el horror particular y general.

-Los dos episodios de Jimmy Savile: una historia británica de terror están disponibles en Netflix.


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