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Una pareja despareja

Título original: Jue di tao wang / Skiptrace 
Origen: China / Hong Kong / EE.UU.
Dirección: Renny Harlin 
Guión: Jay Longino, BenDavid Grabinski
Intérpretes: Jackie Chan, Johnny Knoxville, Bingbing Fan, Eric Tsang, Eve Torres, Winston Chao, Michael Wong, Charlie Rawes, Michael Gor, Sara Maria Fosberg, Jai Day
Fotografía: Chi-Ying Chan 
Montaje: Derek Hui, Judd H. Maslansky, David Moritz
Música: Kwong Wing Chan  
Duración: 107 minutos
Año: 2016


5 puntos


GLOBALIZACIÓN

Por Rodrigo Seijas

(@funcinemamdq)

Hay una escena de Una pareja despareja que transcurre en el medio del desierto de Mongolia, en una fiesta en un campamento de lugareños, donde el personaje de Jackie Chan espontáneamente se pone a cantar Rolling in the deep, de Adele, y termina siendo acompañado por todos los demás. Es una escena simple pero filmada con cariño y sapiencia, pero que termina encarnando, desde otro lugar, cierto espíritu que atraviesa a la película, ligado a su confluencia de nacionalidades y culturas: estamos hablando de una co-producción entre China, Estados Unidos y Hong Kong, con un protagonista chino y otro estadounidense, donde se habla mandarín e inglés, que implica un viaje que va de China a Rusia y de vuelta a Rusia, y con un director finlandés que supo trabajar en Estados Unidos pero ahora encontró su lugar en el mundo en China. O sea, un combo muy particular.

Pero lo cierto es que el relato de Una pareja despareja no deja de ser un compendio de lugares comunes, por más que se acumulen distintas líneas de conflicto. Ahí tenemos un detective de Hong Kong (Chan) que desde hace años persigue a un mafioso del cual no está comprobada su existencia pero que ha sido culpable del asesinato de su compañero y que por una serie de circunstancias bastante particulares debe unirse a un apostador estadounidense (Johnny Knoxville), quien tiene información que puede ser decisiva pero es a la vez perseguido por la mafia rusa. A partir de ahí, lo esperable: un viaje con toda clase de eventualidades, que incluye persecuciones, escapes, peleas, artimañas, estafas y más, mientras otras fuerzas (policiales y criminales) hacen sus propios movimientos.

El problema principal de Una pareja despareja es que, más allá de los recursos técnicos, no parece tener mucho más para ofrecer. Es una película que depende principalmente de la enorme capacidad física de Chan para las escenas de acción y los aportes de Knoxville a la hora de la comedia. Por eso lo que tenemos es un film de momentos puntuales, de chispazos, pero sin un sostén apropiado desde lo narrativo y con personajes bastante superficiales en su construcción. Hay que reconocer que Chan y Knoxville tienen química y se complementan apropiadamente, logrando entre ambos un par de secuencias realmente muy divertidas, entre las que se destaca una que transcurre en una fábrica y donde cada elemento cobra vida propia. Aún así, el relato luce estirado y se va desinflando casi sin remedio hacia los minutos finales. De hecho, es difícil notar en la película la mano de Harlin, un realizador muy irregular pero que supo demostrar en films como Riesgo total y Alerta en lo profundo una gran voluntad por el desparpajo y el disparate.

Una pareja despareja funciona como ejemplo de los momentos que atraviesan Chan, Knoxville y Harlin, ya bastante recostados en lugares seguros y conocidos, pero también de lo que pueden dar estas coproducciones: productos con muchos elementos en juego, agrupados prolijamente pero sin verdadera creatividad. Al fin y al cabo, no hay una verdadera necesidad de esa creatividad, porque el éxito ya parece asegurado de antemano: de hecho, este film recaudó más de 100 millones de dólares solamente en China. Esas maravillas de la globalización…

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