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BERLÍN 2015: Patricio Guzmán impacta con su documental El botón de nácar

patricio_guzmanGUZMÁN: El director chileno Patricio Guzmán impactó hoy en la Berlinale con su cine denuncia, del genocidio colonial al pinochetista. El realizador, fiel a su estilo, presentó El botón de nácar, un documental que sigue los pasos de Nostalgia de la luz y que arranca en el desierto de Atacama, para desembocar en el sur del país y la historia de masacres continuadas de la isla de Dawson. “El hilo conductor es el agua, elemento fundamental tanto en el cosmos con la vida diaria humana, independientemente de que no todo lo que se hace con ella sea inmenso o hermoso y de las grandes tragedias que puede esconder”, explicó el cineasta. La mirada cósmica de Guzmán adopta en primera instancia un formato que recuerda a cualquier buen reportaje de National Geographic, para ir transformándose en un relato sin concesiones de la historia de dos matanzas: la primera, el exterminio de la población autóctona; y después, los desaparecidos de la dictadura. “Lamentablemente, cuarenta años después de la dictadura, el gobierno de mi país sigue sin haber abordado seriamente lo ocurrido”, afirmó el director, quien recordó que uno solo de sus catorce filmes, Nostalgia de la luz, ha sido exhibido en la televisión chilena. “Y de madrugada”, añadió. La voz de Guzmán es el hilo conductor de un viaje de gran belleza, del cosmos a la tierra, pero que encierra el relato de dos destrucciones y se zambulle en uno de los capítulos más negros de la historia reciente chilena: los presos políticos a los que el pinochetismo echó al mar. El título remite al botón de nácar que un día recibió un indígena de su descubridor, a cambio de vender su alma, y de otra pieza casi idéntica, hallada en el fondo del océano, que quedó incrustada en uno de los raíles que el régimen ataba al cuerpo de sus víctimas antes de lanzarlos al mar. Mañana se presentará la otra película chilena de la competencia, El club, de Pablo Larraín.

knight_of_cupsMALICK: el ganador del Oso de Oro en la Berlinale de 1999 con La delgada línea roja y de la Palma de Oro en Cannes en el 2011 con El árbol de la vida, Terrence Malick, decepcionó, con su nueva película, Knight of cups. Su protagonista es un Christian Bale que deambula entre fiestas junto a piscinas californianas de lujo o pequeñas orgías privadas, en un Hollywood plagado de seres vacíos, más o menos ricos y famosos. “Es un ser vacío como lo es todo su entorno”, aseveró el actor, tratando de suplir la ausencia de Malick que, haciendo honor a su reputación, no asistió a la presentación del filme. En ese entorno de fiestas y gente de cine al sol californiano se ve también a Antonio Banderas, mientras Bale trata de hilvanar un discurso filosófico sobre el sentido de la vida. El resultado es un filme pretencioso y finalmente casi tan vacío como sus personajes, sean lindas jóvenes o la médica que trabaja entre mendigos y desahuciados que interpreta Cate Blanchett. “Su filme es una oda a Los Ángeles”, resumía a su lado Bale, quien admitió que Malick es un misterio también en el día a día de los rodajes, puesto que “nunca sabe uno exactamente qué le corresponderá hacer”. “Malick existe, sí. Nosotros incluso hemos tenido el privilegio de trabajar con él”, bromeó Natalie Portman, otra de las integrantes del reparto.

BRASIL: en la Berlinale también se presentó Que horas ela volta (The second mother) una radiografía, elaborada a partir de fundamentos arquitectónicos por la cineasta Anna Muylaert, de una sociedad cambiante con muestras de una creciente emancipación de las clases no privilegiadas. El film, protagonizado por Regina Casé, Camila Márdila, Karine Teles, Lourenço Mutarelli y Michel Joelsas, cuenta la historia de Val, una cariñosa niñera que trabaja para una familia en San Pablo y que tuvo que dejar a su hija Jessica a cargo de unos familiares en el norte de Brasil. Cuando Jessica llega trece años más tarde a la ciudad, donde tiene intención de establecerse para estudiar arquitectura, confrontará a su madre con la que considera una actitud de persona esclavizada y su inesperado comportamiento en la casa en la que sirve afectará a todos sus habitantes. La película fue descripta como “seria y sentimental” por su directora, quien expresó su esperanza de contribuir con este film al “aperturismo social, todavía tímido” que vive su país y del que dijo sentirse muy contenta. En el film, la casa cuenta con claras fronteras arquitectónicas que constituyen “un símbolo de las diferentes capas sociales” y representan a la vez una “arquitectura de sentimientos”, explicó. La idea para esta película, que se proyecta en la sección Panorama, nació hace veinte años, cuando Muylaert fue madre por primera vez y se planteó contratar a una niñera, idea que terminó descartando porque quería hacerse cargo ella misma de su educación. De hecho, el personaje de Val está inspirado en la que fue la niñera de los hermanos de la cineasta durante 17 años, -“es la musa de esta película”-, señaló la realizadora, quien dijo haberse sentido siempre confundida por el hecho de que las trabajadoras del hogar por un lado formaran parte de la familia, pero por el otro no. La presencia de Brasil en la sección Panorama, la segunda en importancia del festival, se completa con Ausência (Absence), de Chico Teixeira, que coproducen asimismo Chile y Francia; Sangue azul (Blue blood), de Lirio Ferreira; y Jian Zhang-ke, um homem de Fenyang (Jiang Zhang-ke, a guy from Fenyang), de Walter Salles.

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