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MAR DEL PLATA 2012: la Competencia Internacional al día


DIA 6


Beyond the hills, de Cristian Mungiu / 7 puntos


Los relatos sobre los conventos donde los religiosos se recluyen, internalizan hasta el extremo el discurso místico y viven como demoníaca toda ruptura a ese discurso patológico compartido, tienen una larga tradición en la cinematografía mundial. Cristian Mungiu cruza el discurso asentado sobre la iconografía renacentista y conventual con una estética realista clásica, dándole a su película constantemente una atmósfera extraña. El espectador vacila ante ese relato del encierro autosuficiente y la presencia de una sociedad exterior que si bien altera el orden monacal, no lo cuestiona. Alina visita a su amiga de la infancia Voichita, recluida en el convento, con la intención de irse juntas de allí. En ese mundo y la lógica que el encierro contribuye a construir, la tensión en los deseos de las amigas es la clave para poner en crisis sus historias. La película se alarga en la intención del realizador de presentar muchos personajes y situaciones que coadyuvan a la resolución final de la historia de esta tensión que es, más allá de un discurso sobre la ortodoxia religiosa, un relato sobre la sobrevivencia de una sociedad tradicional que no termina de asumir la modernidad. Daniel Cholakian


DIA 5


Starlet, de Sean Baker / 5 puntos


La película de Baker no supera la medianía principalmente porque resigna su aspecto más interesante, la relación íntima entre dos personajes de diferentes generaciones, para sumar una serie de recursos simplones y trillados, consagrados a dos o tres momentos argumentales que son innecesarios. Una joven blonda muy bonita e independiente vive con una parejita a la que le alquila una habitación; allí transcurren sus días entre videojuegos, drogas y con un perrito adorable para la platea. El director nos introduce en ese ámbito con cámara en mano, encuadres incómodos, mucha luz y cortes continuos. Minutos más tarde, recurre al famoso artilugio de personaje que encuentra dinero para forzar la relación con una anciana solitaria a la que la joven se le adosará, para buscar afecto y para no cargar con el peso de la conciencia por haber hallado dinero en un jarrón. Ahora bien, comienzan a abrirse aristas y la historia pretende sostenerse desde diferentes lados: el progreso del vínculo entre las mujeres, el trabajo como actriz porno, la conflictiva pareja, el tema de qué hacer con el dinero, el perrito que se pierde, etcétera. Lo que podría haberse potenciado, el costado más profundo de la película, deriva en algo absolutamente convencional. No es que el film se desbarranque pero da la sensación de que el director no confía en ir a fondo en lo que mejor le sale y acuden los típicos clisés dramáticos. Visualmente no se ofrece demasiado; hay momentos donde cierto registro realista se sostiene con garra, pero no parece suficiente. Guillermo Colantonio


La mer a l’aube, de Volker Schlondorff / 4 puntos


El veterano director vuelve una vez más sobre uno de sus temas predilectos con un drama basado en hechos reales, a saber, la ejecución de 27 comunistas (entre ellos el protagonista de la película) a cargo de los nazis durante la ocupación alemana en Francia. Lejos de presentar la historia desde diferentes puntos de vista, tal como reza el catálogo de programación, la mirada de Schlondorff maneja los hilos desde arriba, con un estilo más académico que clásico, subtramas amorosas incluidas, música que induce a emociones y una discutible secuencia final, no por sus méritos estéticos sino por las decisiones formales que se toman para mostrarla. En otras palabras, hay un tufillo a rancio en todo esto por la reiteración temática como la ausencia de una postura que deje lugar a la discusión sobre ciertas decisiones individuales que generan consecuencias colectivas (hecho que sí se ve por ejemplo en Milagro en Santa Anade Spike Lee, aún con lo discutible de su planteo). La elegancia de la puesta en escena y los acompasados movimientos de cámara sobrepasan, incluso, algunos buenos duelos dialécticos, relegando cuestiones discursivas de peso para quedarnos con la pomposidad en un contexto donde no se la llama. Es indudable que Schlondorff apuesta a las emociones fáciles y hace un film de arte que se suma a otros tantos vistos, a la vez que no aporta nada nuevo bajo el sol. Dos codas. La primera: termina la película y algunos en el público gritan “¡viva la resistencia!”. Otro simpático fenómeno sociológico. Mientras, pensaba: “volvé Fassbinder”. La segunda: Ulrich Matthes hace aquí del escritor Ernst Jünger, en El noveno día, del mismo Schlondorff, de un sacerdote católico presionado por los nazis y en La caída encarna a Goebbels. Un psiquiatra por aquí. Guillermo Colantonio


DIA 4


Domestic, de Adrian Sitaru / 8 puntos


La película comienza con un velorio en el cual vemos a un personaje contando a cámara algo que después descubriremos qué es. Escena siguiente, los habitantes de un edificio discuten un tema en lo que parece ser una reunión de consorcio improvisada: la discusión, un perro que duerme en la puerta de un departamento y ensucia los pasillos según algunos de los inquilinos. De ahí en más iremos conociendo algunos de los integrantes del edificio, sus vidas, casi todas relacionadas con animales (gato, perro, conejo, gallina, paloma). El film es maravilloso desde la puesta en escena (planos que parecen teatrales, semi estáticos, con pequeños movimientos de cámara), los personajes entran y salen con mucha fluidez y los diálogos son magistrales. Es increíble cómo Sitaru logra que los textos, aunque sean pisados por varios actores hablando a la vez, parezcan un mecanismo de relojería. Hay dos escenas memorables, la primera una familia compuesta por tres personajes (padre, madre, hija), todo gira alrededor de una gallina que no se animan a degollar para comerla; la otra es una escena con cinco personajes en una mesa festejando lo que parece ser Noche Buena, mientras discuten teorías de Jesús, Dios y los extraterrestres. Gran película para una Competencia, con toques de humor y drama matizado de la mejor forma. Gabriel Piquet


De martes a martes, de Gustavo Triviño / 5 puntos


De martes a martes sigue el derrotero de un hombre joven -buen esposo y mejor padre-, que trabaja en un taller de costura, hace changas como patovica en fiestas privadas, y todos los días se ejercita en el gimnasio. Un cuerpo que impone respeto pero que todos parecen ignorar salvo para menospreciar y humillar a su poseedor. Benítez hace de sus silencios y parquedad una puerta abierta al maltrato y al sometimiento. Hasta el momento en que un hecho delictivo y moralmente repudiable genera un quiebre en la actitud del protagonista motivado por hacer realidad sus deseos. Giro que no sólo hace trastabillar el verosímil sino que expone los agujeros del guión, la inconsistencia de los personajes y la manipulación como procedimiento elegido para pasar información. Más allá de las licencias (conseguir por Internet una dirección a través de la patente de un auto), de las contradicciones (llamar indistintamente a un celular y a un conmutador sin razón evidente), de las elecciones (forzar la aparición de personajes para deducir el pasado no comunicado de otros; la estereotipación de las clase sociales, el uso del azar como motor de la acción, etcétera), de las explícitas señales anticipatorias y de algunas remarcadas actuaciones, las buenas intenciones del film -que se sellan con los carteles finales-, no alcanzan para pretender exponer la ambigüedad de un antihéroe cuestionable ni para que el espectador atento no vea asomar un discurso que, marchando por los márgenes de la ética, termina desbarrancándose en puro paternalismo bien pensante y peligroso. Javier Luzi


DIA 3


Augustine, de Alice Winocour / 4 puntos


Toda película basada en una historia real tiene el problema particular de descansar en la fuente para auto-explicar el sentido de su realización. Algo de ello ocurre con Augustine. Su realizadora no construye dramáticamente el conflicto de la historia largamente contada del Dr. Charcot, su paciente Augustine y su descripción de la histeria, con la cual de algún modo antecede a Sigmund Freud. De tal modo, el film ilustra la pequeña trama que devino en avance médico, intentando develar una relación tormentosa entre médico y paciente. Contada con un estilo afectado, la película recurre constantemente a una fotografía sin carga dramática alguna, cuidada, marcada por los contrastes tenues y el difumado permanente, y a la música incidental que pretende acentuar las situaciones más dramáticas, a las cuales sólo transforma en aburridas. Daniel Cholakian


Student, de Darezhan Omirbayev / 8 puntos


Nada parece haber cambiado desde los tiempos de Raskolnikov en Crimen y castigo, novela adaptada de forma personal por el director en esta película despojada y bressoniana (que recuerda a Pickpocket). De la Rusia zarista al presente, el capitalismo sigue haciendo estragos con su feroz exclusión y Omirbayev pone a su protagonista, un joven estudiante que padece la opresión discursiva y económica en los ámbitos por donde circula, ante un dilema moral: ¿por qué no matar si los políticos y las corporaciones lo hacen desde arriba? Claro está, la cosa no es sencilla y la conciencia no es algo que se maneje fácilmente. Lo interesante es que la película transita más que por las palabras o las reflexiones (el fuerte de la novela), por los caminos de las miradas, de los movimientos cansinos, de acciones contenidas y de rostros adustos, estableciendo una poética actoral alejada de la exacerbación dramática y en contacto, por momentos, con un humor muy solapado. También hay lugar para la parodia en la notable secuencia inicial con el cine dentro del cine. El rigor y la austeridad son dos signos que trabajan a favor de cierta tensión creciente y de una incomodidad que alcanza, incluso, a la platea: una señal saludable para la competencia. Guillermo Colantonio


The deep, de Baltazar Kormakur / 8 puntos


Debo confesar que tengo cierta debilidad por las películas islandesas, no es cosa que haya visto mucho cine islandés, pero al menos las que pasaron por el Festival de Mar del Plata, me han gustado mucho: tengo un buen recuerdo de Cold night por ejemplo, que dicho sea de paso tiene algunas aristas similares a esta película. En 1984 en Islandia un barco pesquero se hundió en las gélidas aguas del océano atlántico, pero uno de sus tripulantes, Gudlaugur Fridthórsson, logró sobrevivir, nadando varias millas hasta llegar a la costa, proeza que logró captar la atención de todo el país nórdico, y también parte de la prensa internacional. La película bien podría dividirse en dos partes, la primera con un excelente trabajo de puesta en escena en pos de una muy lograda tensión dramática que aumenta progresivamente, con el protagonista en cuestión nadando sobre aguas heladas en el medio de la nada misma. La segunda parte, ya con el regreso del «héroe» local al pueblo, es por momentos irregular, ya que no cuenta con la misma fuerza narrativa de la primera, pasando a ser a casi anecdótico como parte de la recreación de los hechos, de cómo es casi científicamente inexplicable que un ser humano sea capaz de sobrevivir bajo tales condiciones. Afortunadamente el director esquiva exaltar la figura del héroe evitando caer en algunos lugares comunes, ubicándolo más bien como un luchador al que poco le interesa ser reconocido. David Pafundi


DIA 2


El impenetrable, de Daniele Incalcaterra y Fausta Quatrini / 8 puntos


La película comienza como un viaje y en el devenir del mismo todo cambia, partiendo de la intención inicial del director- heredero de 5000 hectáreas en el chaco paraguayo- de donar sus campos a los habitantes originarios del lugar. Lo que en la trama se revela es la realidad del modelo económico injusto, aniquilador y ambientalmente devastador que modela el régimen de tenencia de la tierra en Paraguay. Incalcaterra debe enfrentarse no sólo a la burocracia, capaz de otorgar el mismo terreno a dos personas diferentes, sino también con el poder paraestatal de los dueños de la tierra. La película da cuenta de un modo sintético, sencillo y extendido del modo en que las prácticas cotidianas (ocupación de tierras, judicialización, sometimiento de los pueblos originarios) reproducen un régimen económicamente injusto: Paraguay es el país con peor distribución de la riqueza en la región más desigual del mundo. Daniel Cholakian


Memories look at me, Song Fang / 6 puntos


Una hija vuelve de visita por unos días a la casa paterna. Sus padres, sus hermanos, su sobrina, algunos tíos, se sucederán en conversaciones y situaciones cotidianas donde el paso del tiempo y la muerte marcan a fuego los lazos familiares. La directora china se filma a ella y a su propia familia y es esa verdad lo que se trasluce y hace la diferencia. La película se plantea en planos fijos que transcurren mayoritariamente en el interior del hogar. Lo que muestran estos planos son charlas que recuperan el pasado y a sus actores y lo que destilan es pura emoción. La cuestión oriental de la muerte se impone con familiaridad y simpleza, alejada de cualquier manera occidental de manifestarla pero, obviamente, no la hace ajena. Hay momentos en que los hijos comienzan a darse cuenta de que pasan a ser padres de sus padres y además a reconocer que hay gestos y maneras que son continuidades actualizadas. Si algo de esto empatiza en el espectador el conmoverse está garantizado, si no uno observará un ejercicio correctísimo pero que a la larga empezará a girar en redondo, repetirse y volverse un tanto monótono. Javier Luzi


O som ao redor, Kleber Mendonca Filho / 7 puntos


Particular film brasileño presente en la Competencia Internacional, situado en el exclusivo barrio de Setúbal en la ciudad de Recife, donde se va pintando un retrato coral que va desde lo cotidiano hasta la creación de atmósferas que lindan con el género del terror. La construcción de las tensiones de clases está edificada sin prisa pero sin pausa, con personajes que se cruzan en un aparente juego de casualidades que luego se develan como causalidades. Hay un cuidadoso trabajo en la puesta en escena, los encuadres (que van desde la amplitud del plano general hasta los planos detalles más asfixiantes) y el sonido. Y el film, coherente con el coqueteo entre extremos que propone, pasa de secuencias bastante lindantes con el humor a otras donde se va anunciando una tragedia. El final, bastante abrupto, resume esa vocación un tanto arbitraria del relato por ser una tesis sobre las diferencias sociales en Brasil. Rodrigo Seijas


DIA 1


El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo / 8 puntos


Si algo tiene Rebollo es que nunca se parece al cine español que uno ha visto. Y su modernidad es apabullante. Los géneros son utilizados para diseccionarlos y deconstruirlos y así narrar evitando cualquier clasicismo. En este caso una road movie sin mapas ni brújulas ni otro destino más que uno aleatorio. Santos (José Sacristán) es un asesino a sueldo español que vivió en Buenos Aires y ahora padece una enfermedad terminal. Toma el auto y se pierde por las rutas argentinas rumbo al norte, donde en el camino encuentra a Erika (Roxana Blanco), una joven que también parece huir. Y juntos se harán compañía mientras el dolor y el fantasma de un contratista lo persiguen a él y la infancia familiar a ella. Como quien explota y divide el producto audiovisual cinematográfico, la banda sonora utiliza una voz narradora (desdoblada: femenina mayoritariamente y masculina en contadas ocasiones) que adelanta, retrasa, completa, niega, contradice, falsea lo que la imagen (nos) muestra, poniendo en duda su confiabilidad, por su carácter fabulador y mitómano. A la par, el sonido se aquieta y desaparece súbitamente en algunos momentos para, en otros, volver a llenar de canciones (como en un falso musical) el relato. El humor se asoma siempre por los resquicios menos esperados y se apodera de las situaciones escapando de los estereotipos. Ecos de Favio y de Martel se cuelan en las imágenes y en los espacios recorridos mientras uno intuye también una mirada que es menos el ojo prepotente de un extranjero que el atento observar devenido de un cariño sincero. Javier Luzi


Night of silence, de Reis Çelik / 9 puntos


La cinta tiene acción únicamente dentro de la habitación donde se va a dar comienzo al matrimonio entre una adolescente de 14 años y un ex presidiario mucho mayor que ella. Muestra los rituales y tradiciones de Turquía, del lugar de la mujer, silencioso y servicial con el hombre. La película es brillante no solamente por cómo Çelik logra una profunda reflexión sobre esta temática, sino además por el trabajo con la fotografía y la capacidad actoral de los protagonistas. Esto se puede apreciar en los planos secuencia durante la larga -y por momentos tormentosa- conversación que mantienen durante toda la noche, con juegos de niña mediante para distraer al marido de consumar físicamente el acto que finalmente los uniría como matrimonio. El ambiguo final agrega aún más méritos al film. Jesica Berman


Turistas, de Ben Wheatley/6 puntos


El esfuerzo de los programadores por legitimar una película de género en el contexto de la Competencia Internacional no puede disimular las limitaciones que tiene este film, por momentos, simpático (pese a la locura de la pareja protagónica y sus escabrosos crímenes), con justas dosis de humor negro, en una historia de amor fou que tiene un buen punto de partida pero que evidencia algunos problemas narrativos y la recurrencia de situaciones. Cuando la historia desemboca en la acumulación gratuita de muertes, pierde terreno. Wheatley postula una road movie escabrosa, parodiando el ejercicio depredador de los turistas, con sus planificaciones estructuradas por lugares insólitos, y pone en la carretera a dos personajes expulsados de la vida civilizada (uno por la falta de trabajo y el otro por una madre terrorífica), quienes tratarán de convencernos (a veces con tesis muy graciosas) de que hay que depurar esta tierra de imbéciles y que el infierno, claro está, son siempre los otros, a quienes habrá que descartar como si fueran muñecos. Esta lectura propuesta queda debilitada frente a la necesidad del director por sumar arbitrariamente hechos que invocan la risa fácil antes que la reflexión. Es allí donde se transforma sólo en una película de guión efectista antes que efectiva: cuando abandona la mirada sobre parajes solitarios, fantasmales, atmósferas inquietantes, para perderse en la superficie genérica. Guillermo Colantonio

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