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Eusebio Ramírez

Director: Mariano Moro. Intérpretes: Gabriel Villalba. Dramaturgia: Mariano Moro. Duración: 60 minutos. Compañía: Los del Verso. Fotos de prensa: Eliana Saihueque. Sala: La Bancaria (San Luis 2069).


Muy buena


El amor tiene cara de mujer (y algo sobre Los del Verso)

Por Virginia Ceratto

Escrita y dirigida por Mariano Moro (y podría agregar, en tono absolutamente positivo: ¡para variar!) y protagonizada por Gabriel Villalba, el unipersonal Eusebio Ramírez se presenta en el desplegable-agenda de prensa de la Compañía Los del Verso como “penas y alegrías de un travesti”. Y algo de eso hay, y mucho más.

Porque Eusebio recupera la figura de la mujer y la resignifica desde la mirada de un hombre… el autor… el travesti. Aquí de lo que se habla es de sentimientos. Sentimientos vividos pasionalmente, es decir, sentimientos que no se pueden evitar y sentimientos que son puestos a su vez en la picota de una lucidez que cualquier mortal conseguiría con mucha lucidez y terapia, y que este Eusebio ostenta naturalmente gracias a ese desdoblamiento fantástico de su sexo.

Con un humor corrosivo -y todos los que hemos frecuentado travestis sabemos que lo tienen- que transita desde la cotidianeidad hasta la crítica social, Eusebio Ramírez borda y remata los hilos de su propia tragedia corrosiva sí, pero también tiernamente.

Con el genio (talento es poco para este tipo con una cultura tan afinada que duele) de Mariano Moro, un genio al que nos tiene felizmente acostumbrados, la pieza abunda en sentencias que nos van a todos y que resumen, en uno y otro caso, los unos y otros casos de la condición humana: ¿quién no conoció a alguien a quien “no es que no le va bien en la vida, sino que la vida no le va”? Y la ductilidad de Villalba, el Eusebio es una de las mejores oportunidades que nos presenta el verano. Y ya se sabe, a la oportunidad, como tal vez a la testa de este travesti entrañable, la presentan calva.

Vayan, vayan, vayan, en La Bancaria.

UNA REFLEXION ACERCA DE LOS DEL VERSO

Para ilustrar un poco más lo que sigue, hago escueta referencia (escueta porque no quiero entorpecer con mi entusiasmo incontinente por estas obras la crítica que seguro vendrá de mi colega Giselle Cebrian) a Cleopatra, el otro estreno de Los del Verso. Otra maravilla de Moro en donde una vez más, su saber -a esta altura afirmo: superador de la Enciclopedia Británica actualizada- dejará pasmado a cualquier doctor en Historia. Y sólo agregaré que María Rosa Frega y Mariano Mazzei son, en un vocabulario “mediático”, los reyes de la temporada. En versatilidad, calidad, talento. Y ahora al punto: ya es hora de que la ciudad toda, locales y visitantes, rindamos tributo a esta Compañía que tanto bien le hace desde hace años a la temporada marplatense, atestada de siliconas y metacrilatos idénticamente proporcionales a la mediocridad de sus protagonistas, libretistas y directores, y de peleas mediáticas que, sépalo si aún no se dio cuenta, incrementan la violencia nuestra de cada día en un nivel berreta indescriptible.

Mariano Moro, como demiurgo de estas criaturas fantásticas (sus obras y los actores que las asumen) reivindica, dignifica y tributa el concepto de “POPULAR”, actualmente reducido por sus falsos artífices a lo chabacano. Popular, señores y señoras, es, debe ser, la calidad que llega a todos, es decir, la calidad que no se rebaja ni un ápice y que se da en clave simple (no simplista) para que la pueda disfrutar el más entendido y el menos leído. Y aquí esto se comprueba, porque no hace falta ser licenciado en Letras para haber disfrutado de aquella gloria de Matarás a tu madre, ni psicólogo o sociólogo para entender y aplaudir Fraternidad, ni especialista en Historia para morir con ella de risa con Cleopatra.

Alcanza y sobra con ser sensible.

Eso sí: pacatos abstenerse. Pero ya lo sabemos, los pacatos huyen de la calidad y el razonamiento como los rateros de la poli.

A los que afirman que lo popular es conjugar algunos tips televisivos, y si son tinellizados mejor, a los que insisten en que la basura es lo único que llena los teatros, Moro les recuerda que hay una opción. Una opción que llena su teatro y que nos deja a todos con esa felicidad de que sí, esta noche valió la pena y que, qué bueno que no me quedé en casa.

A los que no lo entiendan y no se animen a probar, más atentos a las colas que hacen para ver colas, les recuerdo un dicho del Mayo Francés (vean en la red de qué se trató el Mayo Francés): coma mierda… millones de moscas no pueden estar equivocadas.

Y si no: caviar ruso y langostinos, o sea: Los del Verso.

Finalmente, sólo puedo decir gracias.

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