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De hombre a hombre

Dirección: Merceditas Elordi. Intérpretes: Oscar Gimenez, Ulises Pafundi. Diseño gráfico: Paula Carranza. Producción: Edgardo Aguilar, Merceditas Elordi. Diseño de luces: Edgardo Aguilar. Escenografía: Edgardo Aguilar. Dramaturgia: Mariano Moro. Sala: Museo del Mar (Colón 1114).


Muy buena


Prohibido nuestro amor

Por Gisele Cebrian

Cuando la muerte quiera
una verdad quitar de entre mis manos,
las hallará vacías, como en la adolescencia,

ardientes de deseo, tendidas hacia el aire.

“Adolescente fui en días idénticos a las nubes” (Luis Cernuda)

En la dirección de una obra de Mariano Moro, la actriz marplatense Merceditas Elordi asumió el desafío de poner en escena De hombre a hombre, una historia de amor audaz, contrariado y avasallante, que se presenta los viernes y sábados a las 23:10 en el Museo del Mar.

Juan Manuel (Oscar Giménez) es un profesor de Lengua y Literatura, soberbio, desafiante, interesado en elevar el nivel intelectual del curso de secundario al que educa. Andrés (Ulises Pafundi) es un estudiante rebelde y sensible que se destaca entre los de su clase y que, provocación tras provocación, lo invita a alzar la apuesta.

Andrés lleva al profesor a que vea detrás de los uniformes, que baje las barreras y descubra algo más debajo de la imagen igualatoria de “la juventud” y lo vea como persona que piensa y siente, que siente lo que no siempre es conveniente a las costumbres morales y religiosas.

Ya vulnerado, con el estigma de la prohibición y con el riesgo de ser imputado por estupro, el docente se encuentra ante un reto que lo llenará de vida, y el libre adolescente no quiere contener el deseo de amar y ser amado. Entre el hedonismo y la conformidad de las buenas costumbres, se debaten alumno y profesor, mediante diálogos de impecable confección y actuaciones comprometidas y bien matizadas.

Como en las telenovelas, el amor a pesar de los obstáculos es un imbatible, pero la trama sencilla no es todo en esta pieza. Las digresiones ontológicas (¿qué es la justicia?, ¿hay amor más valioso que el de Dios?, entre otras) son dignas de personajes que buscan en el amor un canal a lo absoluto, como en la poesía de Walt Whitman.

De la pluma de Moro, una especie de fenómeno en el terreno del áurea mediócritas, salieron textos inolvidables como La suplente y Quien lo probó lo sabe, inaugurales de una sarta de piezas preciosas del teatro, en las que demostró no sólo un amplio dominio de temas literarios, sino además, una enorme capacidad para la escritura en verso. En esta obra en prosa, se destaca la variación entre temas cotidianos y diálogos filosóficos que definen a los personajes, aparentemente enfrentados no sólo por la edad, sino por la intención de ajustarse a las normas.

La puesta plantea la identificación de la platea con un aula a la que el profesor se dirige como si fuera su alumnado y Andrés, desde su butaca, dirige sus comentarios tanto al profesor como a sus compañeros, buscando su aprobación y complicidad, haciendo patente el dato de que alumno y profesor no están solos, sino que sus conductas están siendo observadas.

Por primera vez, el dramaturgo y director Mariano Moro cedió la reposición de una de sus obras a una de las actrices que integran la compañía teatral que comanda, Los del verso. De hombre a hombre fue estrenada temporadas atrás en Mar del Plata bajo la dirección del mismo Moro y recibió grandes elogios de la prensa, además de obtener el premio al Mejor texto dramático del concurso de la Sociedad General de Autores Españoles, en Madrid, en 2007.

Para quienes hayan visto la primera versión, en esta puesta de Merceditas Elordi, cuya huella se advierte en escenas hábilmente resueltas, De hombre a hombre ganó en momentos de humor y frescura y una sensación de aventura que aliviana en cierta medida la densidad dramática de la pieza.

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