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Buscando finales felices, firme candidata a un premio en Biarritz

A sólo un día de la clausura del Festival de Biarritz, que desde hace 20 años festeja el cine de América Latina, empezaron a perfilarse algunas firmes candidatas para un premio, entre ellas la película argentina Buscando finales felices, sobre las Abuelas de Plaza de Mayo.

La ópera prima de Nicolás Gil Savedra ha sido uno de los filmes más aplaudidos en sus dos presentaciones en el festival, donde el sábado por la noche el jurado internacional, presidido por el actor argentino Ricardo Darín, anunciará los premios.

La película, que tuvo su estreno mundial en el gran teatro de Biarritz, una antigua estación de ferrocarril, cuenta la historia de vida de Estela de Carlotto, la actual presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo.

“Lo que busqué no es hacerle un homenaje, o convertirla en un busto de bronce, sino que sea una mujer real, que sufre, se ríe, se pelea, que por momentos quiere abandonar la lucha, porque duda”, dijo el cineasta de 27 años en Biarritz, tras la exhibición este viernes de su película.

“No quería hacer un documental, porque cuando conocí a Estela y me contó su vida, sentí que tenía que ser una ficción, porque sólo así iba a poder retratar todo lo que vivió, y cómo convirtió tanto dolor, en amor”, sostuvo realizador, que conoce el tema porque lo vivió desde pequeño.

“En los primeros años de la democracia, mi madre ayudó a hallar a los primeros bebés (secuestrados durante la dictadura). Y mi padre, Ricardo Gil Lavedra, era juez, y puso preso al (ex dictador Jorge) Videla”, relató el realizador.

Antes de lanzarse con el largometraje, Gil Lavedra realizó Identidad perdida, un cortometraje de ficción con Norma Leandro, que ahondaba en la cuestión de la memoria. “Trata de un chico desaparecido durante la dictadura y que recobra su identidad”, contó.

Buscando finales felices, que se estrenará en noviembre en Argentina, recuerda que unas 30 mil personas fueron desaparecidas en ese país durante el régimen de facto y unos 500 niños fueron apropiados, según organizaciones de derechos humanos. “Me parece que es un tema que hay que seguir contando, de maneras distintas. Yo quise contar la historia desde el lugar de la emoción, de lo cotidiano, metiéndose en la piel de Estela. Y a través de ella, en la de las Abuelas de Plaza de Mayo”, aseveró. “Por eso no nuestro a militares, la tortura, la violencia. Eso ya lo vimos, en películas como La historia oficial y Garage Olimpo, que lo hicieron muy bien. Yo no quería repetir lo que ya está hecho”.

A juzgar por la reacción de los asistentes y los comentarios en Biarritz, Buscando finales felices podría recibir al menos el premio del Público, si no es coronada con El Abrazo, el máximo premio de este Festival de Cine y Culturas de América Latina.

La última película, de las diez que concursan por El Abrazo, es El premio, de Paula Markovich, que se centra también en la dictadura argentina y que se estrenará el viernes por la noche.

La realizadora nacida en Argentina pero radicada en México contó en Biarritz que su película es un viaje al pueblo de su infancia, San Clemente del Tuyú, donde sus padres, intelectuales y artistas de izquierda, se refugiaron en la época de la sombría dictadura militar.

El premio relata la historia de Cecilia, una niña de siete años, interpretada por Paula Galinelli Herzog, quien también viajó a Biarritz para la presentación de la cinta. “Mi película es autobiográfica. Tiene que ver con los paisajes (de mi infancia). Se basa en mis experiencias de niña. ¿Cómo se olvidan esas experiencias?”, expresó la realizadora, que se considera fundamentalmente escritora. “Tuve vocación literaria desde niña”, contó.

“Mis padres no eran militantes armados, pero eran intelectuales con convicciones de izquierda. Ellos formaron parte del fenómeno del `incilio´, los que se debieron esconder en pequeños pueblos. Los que tenían más dinero se fueron a México, o a Europa”, explicó la directora del filme, que llegó a Biarritz galardonada ya por varios festivales internacionales.

Otra película que ha sido muy apreciada en Biarritz es Las acacias, del argentino Pablo Giorgelli, que ya ha sido premiada en dos Festivales: ganó el Premio Horizontes Latinos en el festival de San Sebastián, y la Cámara de Oro en el pasado Festival de Cannes.

De Argentina vino también El notificador, que retrata el universo kafkiano de un notificador. La interpretación de Ignacio Tolledi, que encarna con toda su desesperación a ese empleado de la justicia, encargado de entregar documentos, ha merecido aplausos en Biarritz. La película se estrenará en Argentina a mediados del año próximo, indicó Tolledi, que dijo que la cinta empezó en Biarritz su ronda de Festivales.

De Colombia se han presentado dos filmes que tratan de la guerra en ese país: Porfirio, de Alejandro Landes, que cuenta la historia -basada en un hecho real- de un inválido que secuestró un avión para llamar la atención del gobierno; y El Páramo, de Jaime Osorio, ambas de buena factura pero que no parecen haber cautivado al público de Biarritz.

Las razones del corazón, donde Arturo Ripstein describe “el paso del estado amoroso a la locura amorosa”, es también una fuerte candidata a un premio, en particular para su actriz, Arcelia Ramírez, que interpreta a una Madame Bovary mexicana.

En la categoría de documentales pisa fuerte El lugar más pequeño, de Tatiana Huezo, que filma con cuidadas imágenes y un clima poético la aldea de Cinquera, en el norte de El Salvador, que fue arrasada por el ejército durante la guerra civil de ese país, que dejó 70.000 muertos.

(Fuente: AFP)

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