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Disco

Un mal paso

Por Brian Macchi


4 puntos


La música disco es un género derivado del Rhythm & Blues, que mezcló elementos de estilos anteriores como el funk y el soul, con toques latinos en muchos casos, y que se popularizó en las discotecas a mediados de los 70.

Este ritmo dominó la escena musical hasta el comienzo de los años 80, teniendo su etapa de mayor proyección en la década comprendida entre 1973 y 1983, con un revival en los años ‘90.

Los intérpretes más característicos de la música disco fueron MFSB, Donna Summer, The Jackson 5, Gloria Gaynor, Barry White, The Bee Gees, KC and The Sunshine Band, Village People, Boney M o ABBA. Otros artistas que, normalmente, no trabajaban el género, grabaron canciones disco en la cima de su popularidad, como por ejemplo Rod Stewart (Do you think i’m sexy?) o Electric Light Orchestra (Last Train To London).

Aunque la popularidad del ritmo decayó a comienzo de los ‘80, mantuvo una importante influencia en el desarrollo de la música electrónica (Dance), así como en géneros como el House o el Techno.

Diversas películas, como Fiebre del sábado por la noche, contribuyeron al despegue de la música disco entre el público. Y en este 2008, el cine vuelve a tomar a este género para realizar producciones. Mamma Mia!, cinta que utilizaba las canciones de ABBA para contar una historia entre una mujer y tres antiguos amantes, fue una producción de Hollywood que intentó captar la magia de aquella época y “volcarla” en lo que terminó siendo un destacable trabajo musical.

Pero esto no fue sólo idea estadounidense, en Francia también se concibió un producto que toma a este estilo de música como base de una trama, el cual no podía llamarse de otra manera más que Disco.

La historia se centra en Didier Travolta, un hombre que ya superó los 40 años, que no tiene trabajo y vive con su madre. Este individuo tiene un hijo, a quien no ve desde hace mucho tiempo y la única manera que obtiene para pasar unas vacaciones con el niño, es inscribirse en una competencia de baile que premia al ganador con un viaje a Australia para dos personas. Con bastante esfuerzo, Didier logra convencer a dos viejos compañeros de baile para que lo escolten en el concurso, pero el trío deberá acudir a una profesora de danza para que los prepare y puedan volver a lucir en la pista.

Esta trama resulta un poco delirante, el cual parece ser el tono del film, principalmente por el ritmo que propone el director y las caracterizaciones de los intérpretes. Todo aparenta ser demasiado exagerado como para ser real, no obstante nunca sobrepasa cierto límite de veracidad.

Por este motivo, su protagonista Franck Dubosc, un cómico de stand up muy popular en el territorio galo, maneja magistralmente los tiempos de esta historia con gestos, poses y parlamentos. En la mayoría de sus intervenciones, demuestra que intenta hacer una copia humorística de Tony Manero, aquel histórico personaje interpretado por John Travolta en Fiebre de sábado por la noche, la cual por momentos logra ampliamente.

El otro que se destaca en este “intento” de delirio es Gérard Depardieu, representado al dueño de la discoteca donde se realiza el concurso, desplegando su locura y gracia, riéndose de si mismo en todo momento.

El problema es que sólo estos dos actores logran entender o transmitir el supuesto tono que apunta a tener el film, ya que el resto no puede salir de su encasillamiento actoral e intentar divertirse con la trama. Una de las mejores cosas que posee Mamma Mia! es que en todo momento los interpretes se divierten con sus roles y la historia que están contando, y eso se transmite en el film, suministrando frescura al producto. Aquí todos mantienen sus poses y seriedad, a pesar de hacer labores cómicas, lo que hace que la película sea una indefinición constante, sin saber realmente cual es su línea básica.

El otro gran inconveniente es que nunca termina de “explotar” la temática musical, ya que nunca proporciona importantes momentos con coreografías o canciones, siempre inicia un instante rítmico y a los pocos segundos pasa a otra escena, dejando al espectador con las “ganas” de ver como bailan, cantan estos personajes o poder escuchar alguna canción entera de aquel tiempo.

Estas dos fallas hacen que la cinta no posea el carácter para entretener al público, ni tampoco para rememorar una época pasada, ya que Disco nunca termina de definir que es lo que quiere ser realmente. Si ser una comedia delirante o una evocación a la música disco o un intento de aprovechar el nuevo auge de este género musical. Es un trabajo con dos destacables labores actorales, pero que posee más dudas que certezas.

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