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Muerte en la granja

¡Uh, la diversión!

Por Juan Francisco Gacitua

1. La diversión en una de terror está allá lejos, discriminada por las críticas sociales, las sesiones de tortura a la clase media coordinadas por un terrorista y los fantasmas del pasado que vuelven a atormentarnos, y se presenta, inusitadamente, en las ridículas actuaciones e inverosímiles vueltas en el guión.

2. La diversión no aparece, pensando que la gente quiere que le ejerciten la conciencia, que semana a semana no le hagan perder de vista a sus enemigos, y lo que deben hacerles para que no sigan dañando a quienes luchan por su país pagando sus ridículos impuestos. Porque, en el marco del paradigma de nobles contra enfermos, parece que una historia planteada en (y para) la cultura oriental puede tener una remake, y otra, y otra, sin desgastar el estilo o cansar al público. Porque parece que si el libro es de Stephen King tiene que, sobre todas las cosas, poner el dedo en la llaga, decirle al espectador que él es los personajes.

3. La diversión es el motor, o mejor dicho, el corazón de Muerte en la granja (¿peor este nombre que el título original? ¿No será un empate?), gambeta que, bien hecha, confirma su buen (des)tino. La simpleza de sus componentes no la distingue demasiado, pero sí el hecho de que esa simpleza funciona. Las personalidades chocantes en los personajes, los diálogos, y algunos gags físicos –aunque de ovejas asesinas y muertes humanas se traten- son graciosísimos, y se nota que, sorprendentemente, esa intención de entretener al espectador es sincera, atractiva y efectiva.

4. La diversión se cuela en el gore, o tratando de escapar de las ovejas, pero hay un drama llamando en el rebaño. Las disputas familiares son algo caricaturescas (todos los roles están muy caricaturizados, y esto evita que se cometan errores de resolución) pero están interpretadas con naturalidad, y se les da magnitud propia en vez de ser accesorias, remontándonos a esa gran pequeña película, Demencia 13.

Si una característica diferencial del hombre es la conciencia de su pequeñez, Muerte… es más una película humana que clase B, aunque nunca sepamos cómo Experience y Henry salen del pozo, las apariciones ovinas sean demasiado predecibles llegado un punto, y algunos paneos den vergüencita.

5. Muerte… es el compendio de maniobras que un tanque contemporáneo intenta sin éxito en la búsqueda de una mayor recaudación. Y la certera idea de que un tanque tiene movimientos muy limitados por su peso, y que con una bazooka ese tanque no existe más. Que se puede. La diversión está asegurada, se decía, ¿no?

9 puntos

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